La cumbre de Sevilla de este mes será crucial para el futuro del A400M

  • Los ministros de Defensa de los países clientes decidirán si siguen adelante con el programa · España, Francia y Alemania darán su visto bueno, pero el Reino Unido expresa sus dudas y puede caerse del cartel

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Sevilla será de nuevo escenario clave para el A400M. Sólo un año después de la presentación en sociedad del avión militar de EADS, la ciudad acogerá, a finales de mes, una cumbre donde se debatirá el futuro del programa. Los ministros de Defensa de los países clientes -España, Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Turquía, pertenecientes a la OCCAR, más Malasia y Suráfrica- determinarán si salvan o abandonan el proyecto tras los retrasos acumulados.

"En esta reunión se decidirá formalmente si se sigue adelante con las negociaciones", aseguró el presidente de EADS, Louis Gallois, en un seminario de prensa celebrado en París con motivo del Salón Internacional de Aeronáutica de Le Bourget. "Mantenemos conversaciones muy intensas, pero a finales de junio debemos tener una respuesta", explicó. Los asuntos que se deben perfilar son peliagudos. Unos técnicos, como el nuevo calendario del programa o las especificidades de los motores, y otros de carácter comercial, como las enmiendas que EADS propone al contrato o posibles indemnizaciones a los socios por la demora de varios años que sufre el programa.

Alemania y Francia han dado un pequeño respiro a la compañía al concederse un periodo de reflexión de seis meses. Una prórroga que, si bien Gallois calificó de "excelente noticia", sólo supone "el punto de partida". "Tenemos que convencer al resto", matizó. Y aclaró que España también ha manifestado "su apoyo al proyecto". Quien está dando más dolores de cabeza es Reino Unido, que ha evidenciado en reiteradas ocasiones su malestar por los retrasos y amenaza con descolgarse del cartel. "Queremos que siga con nosotros; si se marchara sería un problema, pero no aniquilaría el contrato, podríamos seguir adelante", reflexionó Gallois.

Durante ese semestre de plazo, los actores implicados se embarcarían en "negociaciones detalladas" para conseguir que, al final, haya acuerdo y se firme un contrato que contente a todas las partes. "Es un plazo razonable y, además, su término puede coincidir con el primer vuelo de la aeronave, que prevemos para finales de 2009 o principios de 2010", señaló Gallois. Los problemas del sistema de propulsión del aparato, es decir, los motores y el software asociado, principales causantes de los retrasos, "se están resolviendo y nos hacen ser optimistas", añadió. Si es así, las primeras entregas se realizarían tres años más tarde, en 2012.

Pese a los contratiempos que sufre el avión militar de EADS, que ha provocado pérdidas por más de 2.000 millones, el consorcio tiene fe ciega en él. "Estamos convencidos de su inmenso futuro; las exportaciones ascenderán, como mínimo, a la misma cantidad de contratos que ya tenemos (192)", vaticinó Gallois. Este esperanzador panorama haría paliar, en parte, la monumental inversión realizada en la aeronave. "Gastamos más de 100 millones de euros al mes en su desarrollo", concretó Gallois.

El optimismo es la nota constante en EADS en torno a este programa, ya que no creen que el Súper Hércules C130J de Lockheed Martin pueda robarles clientes ante las demoras del A400M. Varios países se han interesado en este aparato, pero Gallois insiste en que "se trataría en todo caso de una solución provisional". Sin embargo, admitió que el C295, uno de los productos propios de la antigua CASA (ahora Airbus Military), que se fabrica y monta en Sevilla, podría ser el elegido por Francia para cubrir este periodo intermedio. "No está excluido, lo están estudiando", dijo.

En cuanto a las perspectivas de futuro, la compañía asegura estar centrada en sus clientes, proveedores y trabajadores. Ante las restricciones de financiación a las que se enfrentan los primeros, Airbus, filial de aviones civiles y militares de EADS, les brinda su apoyo. "Ofreceremos nuestra propia financiación, pero de forma selectiva, sólo a los clientes importantes, a los ganadores del futuro que ahora están pasando por aprietos", aseguró Tom Enders, presidente de la división.

Con respecto a los proveedores, la feria de Le Bourget será la ocasión elegida para tirarles de las orejas. "Sabemos que atraviesan situaciones difíciles, pero hay que convencerles de que no pueden marcarse ritmos diferentes a los nuestros porque hay calendarios que cumplir", sentenció. Y qué pasa con la plantilla. Tanto Enders como Gallois indicaron que no se plantean recortes.

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