La industria del Campo de Gibraltar factura menos pero con más margen

  • Los ingresos se quedan en 8.213 millones en 2015, un 30,2% inferior al año anterior por la caída de las materias primas El beneficio neto de explotación es de 776 millones de euros, casi el doble

Las empresas agrupadas en la Asociación de Grandes Industrias (AGI) del Campo de Gibraltar van al alza. Encadenaron en 2015 tres ejercicios de subida de sus resultados y sus márgenes aumentan progresivamente, con algunos datos que se acercan a los registrados en 2007, año precrisis. Y ello a pesar de que la fuerte caída del precio de las materias primas ha rebajado notablemente el valor de la producción de las empresas: en 2015, los ingresos de explotación descendieron un 30,2%, hasta los 8.213 millones de euros.

Las empresas de la AGI consolidan así una tendencia de crecimiento sustentada en un cambio de su modelo productivo para poder competir en un mercado global, la otra cara de una internacionalización forzada que ha llevado a que casi el 80% de la producción se venda al exterior. Según explica el presidente de la AGI, Manuel Doblado, "hemos tenido que cambiar el chip, reinventarnos para maximizar nuestra rentabilidad". Bajo esa filosofía, han adaptado sus procesos aunos mercados volátiles y altamente competitivos hasta lograr un resultado neto de explotación de 776 millones de euros en 2015, casi el doble del obtenido en 2014. Y como destacaban ayer durante la presentación de la memoria de 2015, sus márgenes han entrado en una senda de crecimiento iniciada hace tres años y reforzada con el último dato disponible: el Ebitda (resultado bruto de explotación, un indicador de rentabilidad) de 2015 alcanzó los 975,5 millones de euros, con un aumento del 38% sobre el año anterior. Una cifra que se queda cerca de los 1.038 millones de euros que se registraban en el año 2007 para 9.980 millones de ingresos. El Valor Añadido Bruto alcanzaba los 1.254 millones de euros, un 40% superior al de 2014.

Con esos datos sobre la mesa, Doblado mostraba su satisfacción pese al bajo nivel de ingresos registrado, ya que "no nos preocupa tanto el valor de la producción como la rentabilidad". La AGI espera que esa tendencia al alza continúe en este ejercicio, aunque seguirá estando condicionada por cómo evolucione el precio del barril de Brent, que determina las cuentas de las industrias hasta situarlas en una aparente contradicción: bajan los ingresos a pesar de haber subido la producción.

En materia de inversión, destaca la AGI en su memoria, las cifras también se incrementan. En 2015, las empresas asociadas llevaron a cabo inversiones por un importe de 196,8 millones de euros, un 4,5% más que el año anterior. Y en los últimos diez años, el dato se eleva hasta superar los 2.650 millones de euros, destinados, según su presidente, a "incrementar la productividad y competitividad, así como a mejorar la seguridad laboral y el impacto ambiental". Así, durante el pasado año el 36% de la inversión fue productiva, seguida en importancia del 21% destinado a instalaciones.

Y en crecimiento se situó también uno de los indicadores más destacados, el del empleo generado en el sector: las empresas de AGI finalizaron el año con 8.470 empleados, repartidos prácticamente a partes iguales entre trabajadores de plantilla y empleados de las auxiliares de mantenimiento y otros servicios. El empleo crece (un 2% en el último año), aunque también se externaliza: en los dos últimos años ha ido bajando en de las plantillas propias para crecer el de las contratas. Un 97% de los contratos en plantillas propias fueron indefinidos y hay un escaso índice de rotación.

A esos empleos se sumarían los indirectos e inducidos que generan la actividad de las empresas en el entorno, hasta llegar a una cifra de 16.900 empleados. La memoria calcula que el impacto de las relaciones de las industrias con otras empresas de la zona, así como de los salarios generados por la industria supone también elevar el Valor Añadido Bruto asociado a la industria hasta los 2.031 millones de euros.

"La industria es uno de los motores fundamentales de nuestra sociedad", destacaba tras la presentación de estos datos el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez Barrios. De ahí que esté a punto de aprobarse una Estrategia Industrial 2020 ("claro compromiso de la Junta con la industria") y que la Administración andaluza se haya marcado como objetivo (en consonancia con el europeo) que el sector industrial suponga un 20% del Producto Interior Bruto en la fecha de finalización del plan.

En una comarca que encabeza habitualmente las estadísticas del paro, Jiménez Barrios también resaltó la importancia del empleo industrial, reconociendo la contradicción de que en un entorno con un núcleo empresarial tan potente el desempleo sea tan elevado. Ahí marcó otro objetivo, aunque este más cercano: conseguir que antes de final de año el número de parados andaluces baje de 900.000 personas.

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