El nuevo presidente de CASA garantiza el peso de España en Airbus

  • Ureña dice a los sindicatos que velará por la independencia de la división de aviones de transporte militar tras la integración

Distinto dirigente, idéntico mensaje. No se permitirá que España pierda peso en EADS tras la integración de la división nacional de transporte militar (MTAD) en Airbus, filial de aviones civiles del consorcio aeroespacial europeo con sede en Toulouse (Francia). Así quedó patente ayer en la insólita reunión que mantuvieron el responsable saliente de EADS-CASA y de MTAD, el destituido Carlos Suárez, el nuevo presidente de la división -rebautizada como Airbus Military-, Domingo Ureña, y los representantes sindicales de la compañía.

En un encuentro en el que Suárez demostró su profesionalidad aceptando un último cara a cara con los trabajadores, Ureña se comprometió a garantizar el acuerdo pactado entre el Gobierno y EADS el pasado 12 de diciembre, que contempla la integración de MTAD en Airbus manteniendo su independencia y capacidad de decisión, y no aceptando bajo ningún concepto su desaparición dentro de aquélla, como era intención de Tom Enders, presidente de la división.

Tras escuchar su intervención, los trabajadores de EADS dieron un voto de confianza al nuevo presidente de Airbus Military y le manifestaron su apoyo, pero advirtieron que vigilarán de cerca cada uno de los movimientos. "Tendrá nuestro respaldo siempre que no traicione los intereses de las plantas españolas, es decir, que se mantengan las cargas de trabajo, la tecnología y los programas que están en ciernes, como el del A400M -cuyo ensamblaje final se lleva a cabo en Sevilla-", indicaron.

El plazo para comprobar si se cumple con lo prometido no se hará esperar, ya que el proceso de integración de MTAD en Airbus deberá estar culminado el próximo el 31 de marzo. "En ese momento sabremos si España ha logrado consolidarse en el grupo o ha perdido su protagonismo en aviación de transporte militar", añadieron.

Asimismo, las fuentes sindicales consultadas salieron al paso de la intención de Gran Bretaña de replantearse su continuidad en el programa del A400M. Aseguraron que algo así "no sería bueno", pero que "no pondría en peligro el proyecto global, ya que los socios más importantes, Francia, Alemania, Turquía y España, no están dispuestos a tirar la toalla". Insistieron en que, más allá de los ajustes en las entregas, los aspectos técnicos del aparato y el precio, la intención de la compañía y los Gobiernos es que el programa siga adelante.

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