La sequía pone en riesgo 900.000 jornales de la recogida de la aceituna

  • Si no llueve pronto la producción se recortará drásticamente, y por tanto el empleo · 60.000 jornaleros andaluces pueden ver reducidas sus peonadas a la mitad · UGT y CCOO piden un PER extraordinario

A perro flaco todo se le vuelven pulgas. El país encara quizás el peor momento de la crisis y el campo, para muchos un refugio, recibe el azote de la sequía. Si no llueve, la producción es más baja y los jornales son menos. Y eso es lo que con casi toda seguridad ocurrirá en la recogida de la aceituna de mesa, una de las campañas que mueve más mano de obra.

En un año normal la recogida se extiende durante un mes, en el que se generan un 1.800.000 jornales (1.500.000 en Sevilla). Sólo en esta provincia participan entre 35.000 y 45.000 personas. Y se extrapola el dato a toda Andalucía, la cifra puede llegar a 60.000.

Pues bien, si no llueve de forma inminente -han brillado por su ausencia las tradicionales precipitaciones de principios de septiembre- la producción puede llegar a caer entre un 30% (estimación de Asaja-Sevilla) y un 50% (estimación de COAG), muy por debajo del leve descenso (492.000 toneladas frente a 521.000 en 2011) que preveía en agosto la interprofesional Interaceituna. Si así sucede, se podrían perder entre 720.000 y 900.000 jornales. Esto es, el equivalente a 30.000 puestos de trabajo a tiempo completo durante un mes.

Lo cierto es que estas abultadas cifras quedan atenuadas por algunos factores, como por ejemplo el hecho de que, al ser más complicada la recogida por las dificultades de maduración del fruto, el trabajo necesario va a ser mayor. Además, el 30% de la superficie es de riego, con lo que el problema de la sequía es menos problema. Aún así, como señala Antonio Rodríguez, responsable de aceituna de mesa de COAG Andalucía, "hay explotaciones que antes disponían de seis horas de agua al día y ahora tienen la mitad".

Aunque no se llegue a los 900.000 jornales se perderá bastante empleo respecto a la campaña pasada, al menos un 25%. El trabajo puede reducirse hasta la mitad de días o desarrollarse durante más tiempo pero menos intensamente. Para sindicatos y organizaciones agrarias, más que pérdida de empleos en términos absolutos, lo que se producirá es una reducción del trabajo de los que cada año se dedican a estas labores agrícolas. Si en una campaña normal, cada jornalero puede recibir 1.300 euros netos, en una con baja producción el trabajador medio se queda por debajo de los mil. Y eso si se aplican los 46 euros por día establecidos en el último convenio, que caducó en 2011 y que no ha sido renovado.

Emilio Terrón, de UGT-Sevilla, afirma que en la zona donde se mueve (Villamanrique, Pilas Aznalcazar) la situación de muchos habitantes es de "verdadera desesperación". "Todos los días miramos al cielo esperando que llueva", afirma. UGT y Comisiones Obreras defienden un Plan de Fomento de Empleo Agrario (antiguo PER) extraordinario, porque, dicen, este año muchos jornaleros no llegarán al mínimo para cobrar el subsidio (35 jornales).

Los agricultores, por su lado, esperan que la menor oferta eleve los precios, hundidos en los últimos años, dicen, por debajo de los costes de producción. "Recomendamos no vender sin precio, entregar a cooperativas o financiar directamente el entamado", afirma José Vázquez, de Asaja-Sevilla. Vázquez añade que existe "un cabreo generalizado porque un industrial conocido ya ha situado un puesto en Arahal con precios de ruina en un año como este". Asaja insiste en que las explotaciones familiares realicen su propios cálculos antes de vender y que no se dejen llevar por la necesidad inmediata de liquidez. COAG detecta, por su lado, un incipiente incremento en los precios, y Asemesa, la patronal de la industria, se mantiene expectante, y esperará a que se compruebe cuál va a ser la producción real para efectuar sus propios cálculos. Aún hay un stock de algo más de 350.000 toneladas y de lo que se trata es de saber si esas existencias y la producción de este año serán suficientes para atender la demanda del mercado. Si no es así, la necesidad inmediata de aceituna será mayor y el precio tendrá que subir.

Por variedades, habrá escasez de gordal, con un tamaño bastante menor y con mayor coste en la recogida. Parte de la manzanilla y, sobre todo de la hojiblanca, se destinará a molino ante el fuerte alza del precio del aceite de oliva.

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