"Los sindicatos son hoy los que no dan al país lo que necesita"

  • La CEA reúne mañana en Sevilla a 3.000 empresarios con el objetivo de lograr "el rearme anímico" del sector privado · "Unidad con Rosell no significa identidad", advierte

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"Hemos generado ilusión y expectativas". Santiago Herrero, presidente de la CEA, se refiere a la "multitudinaria" convención que mañana celebran los empresarios andaluces en Fibes para darse un empujoncito moral y trasladar sus quejas y mensajes al Gobierno por si esta vez cuela.

-¿De verdad puede usted vender ilusión con la que está cayendo?

-Uno de nuestros objetivos es el rearme anímico del mundo empresarial. Tenemos que convencernos de nuestra importancia y de que la solución a la crisis está en nuestras manos. Hay dos palabras clave en economía: ilusión y confianza. Cuando haya un plan que genere ilusión y esperanza en el futuro, se habrá dado un paso enorme para remontar.

-La patronal ha transmitido mensajes como ése a través de miles de foros. ¿Qué utilidad tiene la convención?

-Como cualquier manifestación pública numerosa, hará ver que detrás hay gente con mucho peso, gente que representa una parte importante del PIB autonómico. El Gobierno tiene que decidir si nos hace caso.

-¿Van a pedir algo nuevo?

-Si la empresa es la solución, queremos aligerar el peso procedimental en las administraciones, seguridad jurídica y procesos de adaptación a los mercados en todos los aspectos, incluidos los laborales. Todo esto resulta tan obvio que uno no sabe cómo no se han enterado otros.

-¿Ha invitado a los sindicatos?

-Sí, pero no tenemos confirmación de asistencia. Los políticos no vendrán porque el acto coincide con el Debate del estado de la Comunidad.

-Es obvio que los agentes sociales no se llevan demasiado bien en estos tiempos. ¿Le parece a usted que sus relaciones se plantean en términos equitativos cuando el empresario, que es quien crea empleo, debería tener más voz que los sindicatos?

-Evidentemente. Hay situaciones en las que, por una cultura heredada de la transición, se busca un equilibrio institucional entre empresarios y sindicatos. Puede que incluso haya casos en los que se pueda pensar que los sindicatos tengan más voz que nosotros. El diálogo es bueno, pero algunas veces el contrario no puede dar lo que el país necesita. Y ahora son los sindicatos los que no lo dan. Para eso están los gobiernos, para desempatar.

-Lo malo es que les ha tocado un ministro sindicalista.

-El problema no es cómo sea el ministro [risas].

-No estarán los políticos, nada se sabe de los sindicatos... pero Rosell, su rival en las pasadas elecciones a la CEOE, clausura la superreunión y le echa de paso un cable mediático, ¿no?

-La patronal es una organización de intereses, y ahora toca estar hombro con hombro en la defensa de esos intereses. Esta unidad no ha significado ni significará nunca identidad. En la medida en que me sienta identificado con la actuación de Rosell, y ahora lo estoy, colaboraré estrechamente. Cuando no, opinaré con libertad lo que pienso.

-Da la sensación de que Andalucía pesa cero.

-Yo siento el peso de ese 37% de empresarios que me apoyó en las elecciones de la CEOE. No siento que ni yo ni la CEA tengamos una falta de peso que sí padece la región. Otras comunidades autónomas consiguen que sus opiniones sean ley y aquí opinamos sobre la ley para no equivocarnos.

-¿Detecta usted la aparición de nuevos empresarios, de jóvenes innovadores que puedan darle vidilla al enfermo?

-Se crean unas 1.000 sociedades al mes, las mismas que hace 15 años, y las que se crean no suelen tener sentido industrial ni tecnológico. Hay excepciones, claro, pero no veo a un número suficiente de jóvenes dedicados a crear empresas porque carecen de un referente. La sociedad fustiga y denuesta al empresario, y la juventud prefiere dedicarse al deporte o la cultura.

-Tampoco existe el tejido auxiliar necesario para hacer viables los proyectos más ambiciosos.

-No es lo mismo vivir en Hamburgo o Rotterdam que en la periferia de Europa. Pero tenemos futuro, ahí está en sector aeronáutico.

-Y ahí está Visteon.

-Pero es que las empresas son elementos vivos que tienen crecimientos vegetativos y acaban extinguiéndose. Lo importante es que la tasa de creación de sociedades absorba esos fallecimientos. No tiene sentido mantener articifialmente empresas y puestos de trabajo.

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