Los sindicatos urgen a subir salarios y el Gobierno liga el alza a la productividad

  • UGT y CCOO alertan de la pérdida de poder adquisitivo tras repuntar el IPC al 1,6% en agosto

  • El Ejecutivo da por hecho que la recuperación terminará incidiendo en las remuneraciones

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer en la sesión de control del Congreso. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer en la sesión de control del Congreso.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer en la sesión de control del Congreso. / emilio naranjo / efe

La cuestión de los salarios se ha situado en el centro del debate. Los sindicatos consideran que la recuperación no está llegando a los trabajadores, ya que el Índice de Precios de Consumo (que en agosto cerró en el 1,6%, tras subir una décima) se sitúa por encima de las alzas salariales registradas.

CCOO informó ayer en un comunicado de que los salarios pactados en convenio subiesen un 1,33% hasta agosto, mientras que los precios de consumo aumentaron un 2,2% de media en los ocho primeros meses del año, con lo que la pérdida es de casi un punto. Además, alertó de que la baja inflación estructural (está en el 1,6%, pero está previsto que acabe el año en el 1%) es "un motivo de preocupación, pues refleja un menor impulso de la demanda interna, lo que a su vez significa menos empleo y una reducción más lenta del elevado paro".

Hacienda sí está decidida a elevar los salarios de los funcionarios y a reducir impuestos

Según CCOO, el crecimiento económico se mantiene en el 3% gracias al aumento de la demanda externa, pero las mejoras en el sector exterior "se filtran poco al resto de la sociedad debido a que las exportaciones están muy concentradas en pocas empresas, que pagan pocos impuestos, son menos intensivas en trabajo e importan gran parte de sus factores productivos, lo que no genera empleo en España".

Para UGT, "la elevadísima precariedad laboral y la intensa devaluación salarial, acentuadas por las reformas, hacen que se cree empleo de muy escasa calidad: la cuarta parte de los contratos que se realizan son de duración inferior a una semana y los salarios de entrada han disminuido muy intensamente". Por todo ello, apostó por un crecimiento generalizado de los salarios, con cláusula de garantía que proteja las subidas negociadas de la evolución de los precios, y con especial repercusión en los salarios más reducidos, de modo que ningún convenio sitúe el mínimo por debajo de los 1.000 euros.

Por parte del Gobierno, se quiere ligar el aumento de salarios a la productividad y se da por hecho que la recuperación en sí misma propiciará el avance de las rentas del trabajo. El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, defendió la mejora de la productividad de la economía española y la inversión en formación y educación como elementos para hacer compatible una evolución salarial "al alza" con la creación de empleo, y destacado que se trata de una variable "muy importante" porque determina el incremento a medio plazo de la economía.

Por su parte, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró que la mejora del empleo y la productividad hará aumentar por sí solos los sueldos privados, además prometer bajar los impuestos a las rentas medias y bajas en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018 para que los ciudadanos mejoren su capacidad económica y hacer más "inclusiva y equitativa" la recuperación económica. Montoro recordó también que el Ejecutivo está preparando una subida de salarios en Función Pública acordada con los sindicatos para los Presupuestos de 2018.

Precisamente su departamento se reunirá hoy mismo con los sindicatos más representativos del sector público (CCOO, UGT y CSIF) para seguir negociando esa subida salarial y otras condiciones laborales de los tres millones de funcionarios y empleados públicos, como la jornada laboral de 35 horas.

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