"¿Pero ustedes a qué se dedican?"

  • Flüssig vende diseño industrial, disciplina casi inédita en la comunidad, y luce desde su debut hace ocho meses un par de premios pero no demasiados contratos · Andalucía aún es "territorio comanche" para el innovador

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Una mañana de hace ocho meses, el señor notario, un tipo gris cuyo mayor sobresalto es que el café gotee traidor sobre sus impolutas actas, leyó y releyó el papel que tenía delante sin lograr entenderlo. Al cabo, consternado, levantó la vista y preguntó a sus clientes: "¿Pero ustedes a qué se dedican?". Manuel Rodríguez y Jacobo Navas le explicaron que Flüssig, la empresa de diseño industrial que regentan, hace de todo: sistemas inteligentes de almacenamiento, sillas ergonómicas, teléfonos móviles translúcidos, mobiliario urbano que se limpia con la lluvia o recipientes antioxidantes para la fruta pelada. El notario siguió sin captarlo pero firmó todo lo que había que firmar. Y Flüssig echó a andar.

Sobre el papel sin manchas de café de la teoría, las cosas no podrían ir mejor para el dúo: premiado la semana pasada por la Universidad de Sevilla en el Concurso de Iniciativas Empresariales (2.500 euros); beneficiario de un descuento del 50% para alojarse de uno a tres años en la incubadora CREA (Sevilla Global); incluso ganador de un International Award Design & Design... Buzz Lightyear gritaría aquello de "¡hasta el infinito y más allá!". Pero no. Manuel y Jacobo apenas cuentan con la financiación de sus propios ahorros, el modesto montante de los premios obtenidos y los euros de los poquísimos clientes capaces de pagar (o adelantar una fracción del precio) sobre la marcha. "Nos dijeron que probáramos a pedir un crédito en una sucursal de pueblo, pero ni por ésas", lamentan.

Sevilla, dicen, es territorio comanche. "Aquí se creen que innovar es cambiarle el color a un producto". Buscan sinergias, asociaciones, inversores o empresarios dispuestos a apostar por sus inventos, pero al final siempre llaman a la misma puerta, el binomio Cataluña-Valencia, la cuna del diseño hispano, el lobby que todo lo absorbe, un aliado que a la vez es rival. "En Barcelona puedes tomarte unas birras con el diseñador jefe de Nike. Todas las puertas están allí abiertas". Andalucía funciona con "otra jerga", como si el tejido empresarial estuviese plagado de notarios como el de aquella extraña mañana.

Flüssig colabora con fábricas de vidrio, compañías de logística y pioneros del sector oleícola. Lo hace, aún, casi por altruismo, con paciencia, esperando que la caña se doble con el peso de un pez gordo. En julio viajará con Extenda a China, su gran esperanza amarilla, un gigante obsesionado con que los europeos diseñen, produzcan, trabajen para ellos y borren del mapa el prejuicio universal del made in China. Veinticuatro compañías ya han mostrado interés por su catálogo, así que Jacobo y Manuel no han dudado ni un segundo en internacionalizar su página web, que funciona en castellano, inglés y, claro, mandarín.

Este par de sevillanos no se arrepienten del instante elegido para cotizar en esos otros mercados, los del teléfono y el mail, los del cara a cara, la paciencia y la imaginación, tan ajenos a las cotizaciones y la prima de riesgo. "La crisis es el mejor momento para empezar porque naces y creces con el chip del ajuste de costes, con la convicción de que estás solo, de que debes tirar de ti mismo porque sino nadie lo hará. Y no, no somos pesimistas". Por si el lector pensaba lo contrario.

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