rocío 2012 · El regreso de las hermandades

Algarabía para el punto final

  • El Cerro, Macarena, Sevilla y Triana volvieron a sus barrios en una calurosa tarde. En el antiguo arrabal ya se piensa en el bicentenario que se celebrará en 2013.

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Este Rocío ya es historia. Punto final a una romería que ha estado marcada por la falta de incidencias graves en la peregrinación de las hermandades de la capital andaluza. Con la entrada de las cuatro últimas corporaciones de la ciudad hispalense -Triana, Sevilla, Cerro del Águila y Macarena- se dice adiós a una romería que comenzó el martes 22 de mayo con la salida de Sevilla Sur, hermandad que regresó el miércoles a su sede de El Porvenir.

Atrás quedaron las arenas, el paso por Villamanrique y el cruce del Quema. Todo forma parte del recuerdo de los peregrinos que este jueves tomaron de nuevo las calles de Sevilla pero con un rostro bien distinto al que lucían en el día de la partida. El cansancio que muchos acumulaban no fue óbice para que el júbilo acompañara a las comitivas romeras en sus últimas horas.

La primera en regresar en la jornada de este jueves fue la Macarena. Aún el sol lucía en todo lo alto cuando los romeros de la hermandad rociera más joven de la capital hacían su entrada por el Cachorro. Se retomaba el itinerario que todos los años la corporación realizaba en su salida y que en esta ocasión se ha cambiado para aligerar su marcha y llegar a la aldea almonteña la tarde del viernes en lugar de hacerlo el sábado como hasta 2011. Estos cambios han servido de ensayo para el próximo año, cuando la Macarena realizará su presentación ante la Blanca Paloma la tarde del viernes tras la modificación planteada por la Matriz de Almonte para dividir en dos días dicho acto. Pese a los esfuerzos de la hermandad, los peregrinos no pudieron llegar al puente del Ajolí a las 18:30 como estaba previsto, sino que llegaron casi dos horas después, por lo que la junta de gobierno tendrá que replantearse el camino.

Cantos de monjas en Sor Ángela de la Cruz y rezos en San Juan de la Palma dieron la bienvenida a los rocieros de la Macarena. En el Cerro del Águila, la escena era idéntica. Un barrio volcado con sus peregrinos tras ocho días de ausencia. En el Arenal hubo de nuevo ecos de marismas con el transcurrir de los romeros de la Hermandad de Sevilla. Sevillanas que alegraron una noche donde las altas temperaturas tampoco quisieron perderse este epílogo rociero.

Y en Triana, la calle Castilla se convirtió otra vez en el mejor final de una romería en la que la bajada de participantes ha sido el síntoma más claro de una crisis que dejó casi vacías algunas calles de la aldea, donde, por el contrario, sí fue muy alta la participación durante las horas en la que duró la procesión de la Virgen del Rocío, especialmente por la mañana, con gran cantidad de gente congregada en la Plaza del Eucaliptal.

Las sevillanas al milagroso simpecado en la calle Evangelista supusieron el adiós más emotivo a este Rocío. En el arrabal se piensa ya en el próximo. Será entonces cuando se cumplan 200 años de hermandad. Cifra redonda. Pero por delante queda el traslado de la Virgen a Almonte y la peregrinación extraordinaria con el simpecado y la carreta en la Candelaria. Dos siglos de Triana. Una conmemoración con la que ya se sueña.

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