Baño popular de Huelva

  • La mayor comitiva de la romería del Rocío desfiló ayer por la capital onubense entre miles de personas que abarrotaron las calles en su despedida de la ciudad · El recorrido tuvo momentos de gran emoción

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Emoción, alegría y mucha mucha gente. Miles de onubenses acompañaron ayer la salida de la Hermandad de Huelva, que emprendió el camino hacia la aldea de El Rocío recogiendo el cariño de sus paisanos y los ánimos para afrontar las dos jornadas de peregrinación.

Lo de este año fue un baño de multitudes. Una vez más. La ciudad no le falló a su hermandad y estuvo presente en las calles desde primeras horas de la mañana, primero en la avenida de Andalucía, en el barrio de la Hispanidad, en la Isla Chica, en el Centro, en la despedida junto al muelle de Riotinto. La marea de devoción rociera, alegre y colorida, dejó momentos de gran emoción, arrancando lágrimas entre los peregrinos, vítores sentidos y muchas palmas por sevillanas al grito de "Huelva, Huelva".

La comitiva no defraudó a nadie. Otro año más, la hermandad capitalina desplegó todo su potencial a través de su masa de romeros, más de 10.000, con un interminable desfile de caballos, superior al millar, y una cantidad posiblemente superior de peregrinos a pie tras el Simpecado, la mayoría jóvenes, convertidos en un río de devoción por las calles de la ciudad. El colorido, la música y la alegría venían de los carros que les seguían, rivalizando en vistosidad y extendiéndose en una comitiva que tardó más de dos horas en dejar definitivamente Huelva tras la marcha de la carreta con el estandarte.

Como ya ocurriera el día anterior con Emigrantes, el paso por el monumento de la Virgen del Rocío en El Punto fue uno de los momentos más esperados. Muchísimo público se reunió en la plaza para seguir este momento novedoso, abierto por los tamborileros al son de la Salve Rociera. El desfile casi interminable de caballistas, muchos de ellos girándose hacia el paso y santiguándose en señal de devoción, precedió a la llegada del Simpecado, a las 10:25. Los aplausos y los vítores se sucedieron en torno a la ofrenda floral de la hermandad, seguida por el canto de la sevillana Cuando falta un rociero, con la que la carreta reemprendió la marcha posteriormente.

Pero el punto de mayor concentración de público se registró de nuevo en la plaza de la Constitución, abarrotada de onubenses para seguir de cerca la parada del Simpecado. No faltaron ni las pancartas de apoyo de los acampados del movimiento 15-M. La cantaora Argentina volvió a interpretar con mucho sentimiento la Salve Rociera, seguida de una petalada ante la fachada del Ayuntamiento, donde también amenizaron el paso de los peregrinos el Coro del Centro Social Cristina Pinedo y la Banda Sinfónica Municipal de Huelva.

Para entonces, la comitiva de la Hermandad de Huelva ya llevaba casi dos horas en la calle, desde que, a las 9:00, el hermano mayor, Francisco Zambrano, marcara el momento de la partida: "Peregrinos, vámonos, que la Señora nos espera".

La misa en la casa de hermandad en la plaza Paco Toronjo, junto a la avenida de Andalucía, y los instantes posteriores provocaron situaciones de gran emoción entre los rocieros. La colocación del Simpecado en la carreta de plata, la ofrenda de flores de hermanos y devotos, multitudinaria, y la enorme expectación ante la salida fueron vividos con mucha intensidad. Los gritos de "Huelva, Huelva" fueron la explosión de júbilo, contenido antes de ponerse en marcha la comitiva.

Después el protagonismo fue de los barrios. La Hispanidad hizo suya la hermandad en la avenida, al paso por la rotonda del Papa; y luego, tras el giro a la avenida de Galaroza, donde rindieron su tradicional homenaje, incluso en este mes de junio, las cruces de mayo del Este y de Seguiriya. Isla Chica tomó el relevo sobre las 9:35 en la iglesia del Rocío, parada obligada, clave en la historia de la hermandad, donde el obispo de Huelva, José Vilaplana, rezó la Salve y un coro rociero volvió a arrancar lágrimas entre muchos de los presentes.

En la misma avenida de Federico Molina, a la altura del número 54, una sensacional petalada de rosas sobre el Simpecado se consolidó como uno de los grandes momentos del desfile de Huelva por las calles de la ciudad. Los peregrinos correspondieron con palmas por sevillanas y vítores; de nuevo la emoción embargó a los romeros, estremecidos por la muestra de devoción popular.

El paso de la comitiva, majestuoso en la Alameda Sundheim, se hizo glorioso en las calles del Centro, con nueva parada obligada en la iglesia de la Concepción, en pleno repique de campanas, para el rezo del antiguo párroco de Almonte, Diego Capado, y la bendición para el camino.

La Comandancia de Marina volvió a dar la despedida oficial, con la Salve Marinera emocionando una vez más, y el cante por sevillanas de Manguara convertido en rezo ante el Simpecado. Tampoco faltó la multitud presente a lo largo de todo el desfile. Ni en la despedida real, con la vuelta de la carreta a la ciudad, en el muelle de Riotinto. Muchísimo público acudió a la avenida Decano del Fútbol Español, recta final antes de enfilar la Punta del Sebo y las arenas después.

La parada de pernocta se realizó en La Matilla, de donde está previsto salir hoy a las 9:00, con sesteo posterior en Gato (14:00). La entrada en la aldea será a las 20:00. El Rocío comenzará entonces.

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