El Puerto y Jerez pasan la primera noche de camino junto al palacio de Marismillas

  • Las hermandades filiales de Cádiz, Puerto Real y Rota pernoctaron en el Corral de Félix

A las seis de la tarde llegaban los primeros romeros portuenses al paraje de Marismillas donde tenían previsto pasar la primera noche en el interior del parque nacional de Doñana. Culminaba así la jornada inaugural del camino de ida al Rocío que se iniciaba a las ocho de la mañana con la salida del Simpecado portuense de la parroquia de San Joaquín, sede canónica de la filial.

La mañana se presentaba con algo de frío aunque eso no fue óbice para que numerosos portuenses acudieran al parque de la Victoria donde se celebraba la misa de romeros, acto con el que comenzaba la peregrinación a la aldea almonteña. El oficio religioso, al que acudió el alcalde de la ciudad, Enrique Moresco, junto con algunos de los ediles del Gobierno local, fue dirigido por el director espiritual de la hermandad y párroco de San Joaquín, Guillermo Camacho, quien instó a los romeros a hacer una romería "de fe". "Llevad no sólo el deseo de hacer una salida festiva sino también el deseo de que acabe este tiempo de desconcierto", dijo. El apartado musical corrió a cargo del convento del Espíritu Santo.

Minutos antes de las diez de la mañana, el cortejo iniciaba su recorrido por el centro de la ciudad. La primera parada era en el convento del Espíritu Santo donde, un año más, le esperaba la asociación Pastora del Peregrino. El Simpecado, ya en su carreta, se postraba ante una imagen de la Virgen del Rocío. Tras una oración y el canto de la Salve Rociera, la insignia de la filial era llevada ante una de las puertas del convento donde esperaban las hermanas de la congregación, que volvía a agasajar este gesto con el lanzamiento de pétalos de flores.

Tras esto, la hermandad se encaminaba hacia la segunda de las paradas, la Iglesia Mayor Prioral, donde se hace el acto protocolario de despedida ante la Patrona portuense, la Virgen de los Milagros. El vicario del primer templo de la ciudad, José Luis Oca, recibía a la filial y realizaba una oración ante el Simpecado. El hermano mayor, Javier de la Cruz, culminaba este acto con los tradicionales 'vivas' a la Virgen. Tras esto, sólo quedaba la pausa ante el Monolito de la Virgen del Rocío, ya en la Carretera que une El Puerto con Sanlúcar. Este suele ser el enclave donde se suma la mayoría de los vehículos de gran tamaño que conforman el cortejo portuense. Poco antes del mediodía, la filial se encaminaba rumbo a Bajo de Guía, donde hacía su embarque hacia la playa de Malandar a las tres y media de la tarde. El Puerto hizo noche junto con Jerez y Chipiona.

Hoy, como es tradicional, comenzará la jornada con la celebración de una eucaristía conjunta con la filial jerezana que será oficiada por el obispo jerezano, José Mazuelos. A su término, se proseguirá con el camino afrontándose los momentos más complicados de la romería ya que toca pasar por un tramo del ecosistema dunar de Doñana, más concretamente por los cerros del Trigo y de los Ánsares. La pernocta está previsto que se realice en el Corral de Félix, un enclave situado en las proximidades del Palacio de Doñana.

Mientras tanto, la hermandad de Cádiz que embarcó el martes en Bajo de Guía aunque con una hora de retraso debido a la avería de una embarcación, reanudó su camino a primeras horas de la mañana de ayer para afrontar el itinerario más duro por el interior del parque. En principio, después de recorrer unos 15 kilómetros, tenían previsto pernoctar ayer en el Corral de Félix junto con Puerto Real y Rota. La Línea, Chiclana, San Fernando y Arcos lo hicieron en las inmediaciones del Palacio de Doñana. Las filiales isleña, linense y roteña llegarán hoy a la aldea.

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