Siglos de devoción rociera plena de juventud

  • Jóvenes. El motor de la romería y la religiosidad en torno a la Blanca Paloma siempre ha estado entre los rocieros de menor edad, que ahora tienen de nuevo una cita con Ella

En el año 2011, el día de Pentecostés se vuelve a celebrar en la aldea de El Rocío la romería más universal. Un año más se volverán a vivir las misma sensaciones que llevan siglos repitiéndose en ese rincón escogido y privilegiado de la provincia de Huelva. Desde siempre se ha estudiado y analizado la permanencia de los fenómenos religiosos y culturales en la sociedad, y más cuando éstos mantienen la esencia y las formas con las que nacieron en siglos pasados, donde todo era tan diferente a la época donde nos encontramos. En el caso de la romería de Nuestra Señora del Rocío estamos hablando de un fenómeno que siempre va a más; que se encuentra en pleno crecimiento, siglos y siglos después.

La única explicación a la fuerza y viveza de la devoción a la Pastora Almonteña la encontramos en que desde siempre ha sido trasmitida de generación en generación, siendo la juventud la que ha empujado con fuerza hacia arriba, y siendo un sentimiento tan especial que desde joven va calando en los corazones de los rocieros, algo que hace que sigan fieles a estos sentimientos hasta la vejez, con el deseo de un día llegar al Padre de la mano de Nuestra Señora del Rocío.

Un año más, jóvenes de toda Huelva, toda Andalucía y, sí, de todo el mundo, renovarán el encuentro con la Señora. Las maquinarias de la organización se activarán y las reuniones comienzan a poner en marcha el dispositivo de todos los años, comida, casa, trajes, flores para el carro, contrato del servicio... y es que para muchos resulta la fiesta más importante del año y en la que hay que poner todo el empeño posible para que todo este bien. Quizás estemos hablando de que en muchas ocasiones son capaces de disponer de una logística que si de otra cosa se tratara no se haría tal esfuerzo.

Los jóvenes llenan también los caminos con cada hermandad, a caballo, de peregrino andando, o en carro o tractor. Tradicionalmente en la ciudad se ha fomentado y ha existido la costumbre de la organización de un tractor o un carro para hacer el camino con alguna de las dos hermandades capitalinas. Siempre han sido unos días de vacaciones en los colegios, institutos y en la Universidad, algo que ha favorecido que esta costumbre se mantenga. Se hace ya tradicional que los jóvenes se organicen en reuniones para hacer el camino de una u otra forma.

Pero quizás en los últimos años también ha aumentado el número jóvenes que se organizan para realizar el camino andando, de los cientos de personas que acompañan a la carreta del Simpecado a pie, existe un porcentaje alto de jóvenes que renuncian a dos días de camino con las facilidades de un carro y optan por el sacrificio de andar sobre las arenas hasta la blanca ermita almonteña.

Estamos hablando de una juventud que presume y hace gala de sus costumbres y tradiciones, y que entiende y hace suya la devoción a la Blanca Paloma.

Algunos llegarán al Rocío y se volverán a Huelva, aunque a la mañana siguiente regresen a la aldea para pasar uno de los mejores días de año, otros se quedarán allí todos los días de romería. Reuniones y peñas en las que los jóvenes se mezclan con el resto de las generaciones. Y es que una de las grandezas que existen en el Rocío es la convivencia entre gente de muy distinta edad, una convivencia que hace que se creen unos vínculos muy difíciles de separar, y es que la familia rociera es noble y leal a los suyos. Es precisamente aquí donde radica la importancia de la transmisión de los valores rocieros a los más jóvenes, ya que éstos viven unos días de fiesta pero en un ambiente sano, y es que una reunión rociera en una casa es como una familia por unos días.

Todo esto bajo el amparo y la protección de la Reina de las Marismas, a la que los jóvenes acuden con sinceridad a plantar sus rodillas en los escalones del presbiterio, es ese momento el que les empuja a pensar todo el año con los días de romería y con poder pasarla allí con los amigos y con la familia.

Este año 2011, muchos serán los que se echen a los caminos, muchos serán los que llenen las casas de la aldea, pero muchos más los que sueñen además con verla amaneciendo por el Real.

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