El embarque, complicado por las nuevas normas y el viento

  • La carreta del Simpecado desembarcó finalmente a las 19,30 horas tras un retraso por el fuerte poniente que obligó a demorar la operación y algunos incidentes

Pasadas las siete de la tarde la hermandad ya pisó las arenas de Malandar o lo que es lo mismo, la otra orilla de Bajo de Guía en la misma puerta de Doñana. Así fue el embarque de Jerez que se prolongó por espacio de dos horas, tiempo suficiente para que toda la comitiva rociera estuviera en el otro lado.

La carreta del Simpecado desembarcó a las siete y media, más tarde del horario previsto. El fuerte viento de poniente obligó a que la operación se demorara en demasía junto con algún que otro incidente en la bajada de coches desde la barcaza, que debido a la altura del agua dejó a algún vehículo en serias dificultades que finalmente se superaron sin mayores consecuencias. Eso sí, en esta reseña de incidentes hay que destacar el vuelco de la carriola de los peregrinos en Ventosilla y el choque de dos barcazas, que no fue a mayores excepto por el lógico susto. Por lo demás y como era previsible, la nueva normativa ocasionó confusiones y enfados por parte de quienes la desconocían, lo que tuvo que ser ‘lidiado’ por los agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y por los propios responsables de la hermandad.

El hecho de tener que desembarcar bastante lejos de la entrada al Coto, rompió las previsiones horarias al tener que hacer un tramo extra por la playa. Desde ahora la comitiva rociera jerezana pisa Doñana cerrando el paso de las hermandades. Es la última que entra y sale del Coto.

De esta forma y en los días sucesivos, la comitiva rociera marcará una senda diferente, aquella que en el horizonte peregrino señala un norte rotundo que se ubica en el blanco campanario donde habita la Reina de las Marismas. Con parsimonia y sin demasiadas prisas, el alcalde de carretas ordenó meterse entre los altos pinos que saludan el comienzo de Doñana, esos mismos árboles que a lo largo del sendero cambian de tamaño para ir señalando esos momentos irrepetibles que se visten con el verdor de juncos y romeros, esos que nos irán regalando cada día y cada instante por el maravilloso paraje que desde ayer acoge y ampara a centenares de rocieros, de Jerez y de toda la provincia.

Caballos, carretas, todo terrenos, tractores y gente simplemente andando junto al Simpecado buscaron bien entrada la tarde la Marismilla para pasar la primera noche en el camino. La  misma que llega fresca y con ganas de pasarlo bien y de aprovecharla al máximo pensando en lo que queda por delante.

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