Felipe Morenés y Giles. Hermano mayor de la Real Hermandad del Rocío de Jerez

"Tengo una flaca memoria y olvido pronto las cosas"

  • La cabeza de los romeros jerezanos hace un buen balance del camino de ida

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– ¿Qué balance hace del camino de ida?

– Todo ha ido muy bien, sin incidentes notorios. El embarque fue fluido y en el camino todo perfecto, sobre todo por haber podido hacer las acampadas en los lugares de siempre. El Coto ha estado limpio y un tiempo maravilloso que incluso ha permitido que no haya mosquitos. En el aspecto religioso, hemos podido cumplir con todos los actos pese a no haber llevado director espiritual. En esto tengo que destacar la presencia del obispo que con su forma de comportarse ha respaldado el movimiento rociero. Es un hombre muy sencillo y cercano que no deja de lado su profunda formación. Con su actitud se ha ganado a los rocieros y peregrinos. Ayer le dije que no sabía el bien que nos había hecho.

– ¿Qué posibilidades hay de que se solvente el problema del director espiritual?

– No soy yo el que tiene que solucionarlo. Mi misión es la hermandad, llevarla por el camino, los cultos del año y demás. Eso depende de la autoridad eclesiástica. La verdad es que no pregunto, aunque lógicamente sí me intereso porque tengamos dirección espiritual, pero líbreme Dios de entrar en las decisiones de la Iglesia.

– En cuanto a la limpieza en el camino todo bien. Otra cosa es el cumplimiento de la nueva norma de que todos los que van con la hermandad vayan compactos en la comitiva y no por libre.

– Es que cumplir eso es muy difícil. Habrá que ver la próxima junta de gobierno, que le tendrá que poner el cascabel al gato. Para eso hay que organizarse multiplicando los cargos en la junta, es decir, que los alcaldes tienen que llevar más ayudantes. Si este año nos sancionan, para la próxima romería hay que amarrarse los machos para que los que entren pongan las medidas necesarias.

– ¿Con qué sabor deja el cargo tras cuatro años de mandato?

– Ha sido una experiencia muy bonita la de dedicarle tiempo a una cosa que le tienes tanto cariño y devoción. También es una forma de hacer patria en el sentido cristiano en estos tiempo difíciles para la Iglesia. Poder dedicar tu tiempo a la propagación de la fe y a mantener una tradición como esta, para mí supera todos los avatares. Soy una persona de memoria flaca y se me olvidan rápido las cosas. He llegado hasta el fin pese a que decían que cuando me quitaban de en medio. He mantenido las formas y la caridad cristiana para suplir las deficiencias.

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