"Éste es el honor más grande para un almonteño"

  • Juan Ignacio Reales. Tiene 40 años, casado y con dos hijas. Es doctor en Derecho y profesor en la Universidad de Sevilla y en la Uned. Se considera un estudioso del Rocío y ha escrito varios libros sobre ello. Ahora aspira a tomar el mando de la hermandad.

1Juré como hermano cuando hice la primera comunión, con unos 8 años, así que hace 32, cuando era presidente Santiago Padilla. Ahora mismo, en los ocho últimos años, soy vicepresidente primero de la Hermandad Matriz. Anteriormente, durante los mandatos de Pedro Rodríguez Villa, fui secretario y antes, fiscal. Entré a formar parte de la junta de gobierno en 1995. Antes colaboré en distintas áreas con la Hermandad durante el mandato de Ángel Díaz de la Serna, sobre todo como monitor en la delegación de formación y de juventud. En estos años he adquirido una enorme experiencia en la vida interna de la hermandad.

2Ser rociero es, ante todo, tener a la Virgen del Rocío como norte y como guía en nuestra vida. Como dice la sevillana, ser buen rociero es vivir cada día del año el Rocío. El Rocío es algo que para mí dura los 365 días del año. La romería es la meta, el final de un camino. Y como también dice la vieja sevillana, para ser buen rociero primero hay que ser cristiano. Ser rociero es una forma particular que tenemos en Almonte y en Andalucía de vivir nuestra vida como cristiano, impregnadas de una serie de características. Es, por tanto, tener siempre a la Virgen del Rocío como modelo, como guía en cada momento de nuestras vidas.

3Como almonteño, como rociero, como miembro de la hermandad, es un sueño poder ostentar ese cargo tan importante y de tanta responsabilidad. Ser presidente lo entiendo, más que nada, como un ofrecimiento que hago a la hermandad y a la Virgen porque pongo mi experiencia, mis conocimientos al servicio de la hermandad. Pero una de las cosas más importantes es ir rodeado de un buen equipo de personas, y en ese sentido me siento avalado por quienes me acompañan en la candidatura, todas muy conocidas en el pueblo, con mucha experiencia en la hermandad, y que van a poder ayudarme en los objetivos que todos tenemos. También para mí ha sido decisivo y determinante que la junta actual haya avalado mi candidatura, y que haya sido designada como oficial.

4Lo más duro sin duda es la dedicación tan grande que exige. Ser presidente de una hermandad que tiene más de 12.000 hermanos, además, hermandad matriz, significa que tienes que coordinar y trabajar por el bien de todo el mundo rociero, organizar la romería más grande del mundo. Eso exige una dedicación muy grande, un trabajo constante y uno le quita tiempo a la familia, incluso a su trabajo. Quizá eso sea lo peor. Lo mejor es que es el honor más grande que un almonteño y rociero puede llegar a tener. Es una oportunidad de estar muy cerca de la Virgen, de vivir de primera mano el movimiento rociero. Es como una atalaya privilegiada desde la que poder orientarlo hacia el sentido que uno cree correcto para que la devoción siga creciendo.

5En general, lo que nos mueve es trabajar y entregar lo mejor que tenemos, la experiencia en nuestro trabajo, nuestra dedicación. Ahí caben muchísimas iniciativas. Entre lo que más ilusión me hace, lo primero es volcar la mayor parte de los esfuerzos y recursos de la hermandad en la labor social y de caridad en nuestro pueblo en estos tiempos tan difíciles. En segundo lugar, y muy importante, el trabajo continuo y cercano en la formación de los hermanos y especialmente de los jóvenes. Luego, en un plano quizá más concreto, hay una serie de proyectos que considero muy importantes, como la apertura del archivo-biblioteca de la hermandad para el estudio, la investigación y la consulta de los rocieros, o crear en el santuario el Museo del Rocío, donde podamos tener expuesto de forma permanente el enorme patrimonio histórico y artístico que tiene la Hermandad Matriz. Pero algo prioritario será restituir el clima de unidad que siempre debe presidir la hermandad, quizá algo resentido por el proceso electoral.

6La romería se mantiene igual en lo que es su esencia. Lo más importante es siempre la Virgen y seguir difundiendo su devoción. Sí es verdad que luego se han ido cambiando algunas cosas en los últimos años. A lo largo de la historia la Hermandad Matriz y Almonte han sabido siempre adaptarse a las circunstancias de cada momento en las formas. Por ejemplo, el recorrido de la procesión de la Virgen, la misa solemne del domingo de Pentecostés fuera de la ermita, la hora de comienzo de la presentación de hermandades del sábado, el rosario de las hermandades. Se ha cambiado en las formas para mantener lo importante y lo esencial: que siga creciendo y difundiéndose la devoción a la Virgen.

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