Los romeros parten hacia la aldea almonteña bajo la lluvia

  • La misa se celebra en el interior del santuario de la Inmaculada

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Los romeros de la Hermandad del Rocío partieron ayer hacia la aldea almonteña bajo la lluvia pero con el entusiasmo propio después de un año de espera.

Los peregrinos celebraron su tradicional misa de romeros a las nueve de la mañana en el santuario de la Inmaculada Concepción aunque debido a las inclemencias meteorológicas no pudo llevarse a cabo en el atrio sino que tuvo lugar en el interior del templo. Fue concelebrada por el arcipreste de la ciudad, Juan Valenzuela, y los religiosos Agustín Borrell y Ángel Andrade y contó con la participación del coro de la Hermandad del Rocío, que fue el encargado de poner música a la eucaristía.

Una vez finalizada la misa y entronizado el simpecado, el cortejo recorrió en procesión el camino que separa el santuario de su casa hermandad, en la calle Ribadeo, con un itinerario más corto de lo habitual a causa de la lluvia.

Allí, los hermanos aguardaron la llegada de las doce del mediodía para rezar el ángelus y una vez hecho esto, comenzaron el camino hacia El Rocío para estar presentes el día que los almonteños salten la reja.

Estaba previsto que los peregrinos hicieran noche en la playa de las Piletas y que hoy embarquen para cruzar el Guadalquivir en Bajo de Guía.

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