"El trabajo desinteresado hace que estemos más unidos que nunca"

  • El presidente almonteño dirigió su esfuerzo a relanzar la labor social de su hermandad, de la que deja proyectos pendientes · Afirma que el santuario ya es internacional aunque falta el reconocimiento papal

Para José Joaquín Gil su ciclo como presidente de la Hermandad Matriz de Almonte está próximo a espirar, tras cumplir los ocho años de rigor que marcan los estatutos. La perspectiva de los años darán buena cuenta de la dimensión de su legado: una institución más cohesionada socialmente y una romería consolidada donde el protagonismo absoluto recae en la devoción a la Virgen del Rocío y en la que todas las filiales y hermandades caminan en pos de este mismo objetivo.

Su gestión ha llevado a buen puerto un sinfín de proyectos sociales que han engrandecido y han dado sentido a la génesis de la toda institución religiosa que se precie. De su gestión destacan una nueva casa hermandad en Almonte y las nuevas capillas del santuario que hace honor al número de peregrinos que acoge regularmente.

-Una nueva romería en ciernes, ¿cómo lleva la Matriz y, en particular, la junta de gobierno los preparativos de esta celebración?

-Con la misma ilusión de la primera vez, tanto por mi parte como por la de mi junta. Hay que recordar que esto no es la labor de una sola persona, sino de un equipo que nos sentimos orgullosos del trabajo de estos años.

-Ha tratado de preponderar la labor caritativa como elemento de cohesión social entre la hermandad y los almonteños. ¿Por qué esta disociación antaño?

-Creo que han existido momentos en los que la hermandad estaba un poco desapegada de su pueblo. En estos años ha habido un acercamiento, no sólo hacia aquellas personas más desfavorecidas sino entre los propios hermanos. Para ello hemos puesto en marcha un observatorio social, fomentado el grupo joven. 200 niños se reúnen todos los viernes bien por la escuela de tamborileros o por el taller de bordados, lo que ha promovido una participación más estrecha y activa. En paralelo, nos hemos volcado en la labor social, algo que pedía a voces la ciudadanía. En la actualidad, mantenemos aportaciones económicas con Cáritas Parroquial, Asociación de Alzheimer, de Fibromialgia, la Canariega, La Tortuga, Residencia El Pastorcito o Asociación Madre de Dios. A todo ello se suma el apoyo puntual a personas que por culpa de la crisis lo están pasando mal.

-Las críticas a su gestión se aproximan al cero ¿cómo se logra?

-Escuchando mucho. Puede estar mal que yo lo diga pero, creo, que es una de mis virtudes. Hay que entender que todos pueden aportar algo y es importante no despreciar ninguna idea. He de matizar que esto no es algo exclusivo del presidente, sino de todos los que me han acompañado en la Junta, compañeros que han tenido siempre sus teléfonos encendidos a disposición de todos. Este tipo de trabajo desinteresado es el que hace que la familia rociera esté más unida que nunca.

-Me consta que supo limar asperezas entre las distintas administraciones y la hermandad, ¿existían con anterioridad algún tipo de enfrentamiento?

-Los inicios de nuestra junta no fueron fáciles por los problemas que veníamos arrastrando con anterioridad e, incluso, tras llevar año y medio en el cargo estos enfrentamientos le costaron el puesto de trabajo a mi mujer en el Ayuntamiento. En el fondo, era consciente de que teníamos que comenzar desde cero. No soy rencoroso y sabía que, para que la Hermandad funcionase, teníamos que limar asperezas con las administraciones; entender que la devoción a la Virgen era lo que nos unía y que cada cual tenía que tener su sitio y su lugar. Este nuevo clima de colaboración nos permitió desbloquear las piedras burocráticas que teníamos con la licencia municipal para construir nuestra casa hermandad. Por su dimensión, requería de un espacio amplio e idóneo para acoger reuniones y celebraciones. El tiempo nos ha dado la razón de que este era el camino acertado.

-¿Tiene una espina clavada con el comedor social, proyecto que tuvo que desechar?

-Quizás no era el momento... Aunque soy consciente de que se trataba de un proyecto importante y necesario. Creo que fuimos visionarios de la situación de crisis que se nos venía encima y tratamos de buscar soluciones a este problema social, con idea de evitar que nadie se quedase sin comer. Aun así la Virgen marca los destinos y estamos contentos con otras ayudas que llevamos a cabo.

-¿Cuál ha sido este año el presupuesto para fines sociales?

-200.000 euros, es decir, la misma cantidad que el pasado año. Cuando nosotros asumimos la gestión, la partida era de 40.000 euros, lo que significa que la hemos quintuplicado. Sinceramente creo que ésta es la línea a seguir.

-¿Por qué sigue arrastrando la romería ciertos perjuicios de que se trata más de una fiesta que de una celebración religiosa?

-A todo lo que tiene grandiosidad se le tratan de buscar cosas negativas. Sinceramente, no es una preocupación nuestra lo que puedan decir otras personas. Indiscutiblemente la Matriz trabaja para que la romería continúe siendo la más importante del mundo porque, independientemente de su dimensión, siempre existirán personas que quieran poner el foco en lo malo, en vez de en otros aspectos.

-Me decía hace años que la Iglesia había comenzado a entender la verdadera dimensión religiosa de El Rocío, ¿carecía de fe la propia institución eclesiástica?

-Creo que en cierto modo sí, aunque es algo que ha ido cambiando con el paso del tiempo. Para comprobar la dimensión religiosa no hay que fijarse únicamente en la romería. En cualquier santuario del mundo la construcción de una capilla penitencial no tendría sentido, en El Rocío sí. Es el lugar del mundo donde más confesiones practican los fieles, es ahí donde se revela la fe y el sentido cristiano que mueve la Virgen.

-¿Cómo ha evolucionado la Matriz en estos últimos ocho años?

-La evolución no se mide en un solo proyecto o en una gestión puntual, es el trabajo del día a día el que marca esta pauta. Personalmente creo que el mayor cambio es el camino de unión entre la comunidad rociera y las propias filiales, así como la labor social que es la que determina la grandeza de una hermandad.

-¿De qué proyectos se siente más orgulloso?

-Precisamente de esa unión que mencionaba anteriormente. Hoy día la familia rociera se encuentra cohesionada, existe una comunión espiritual con la iglesia y las administraciones, todo es armonía. En cuanto a proyectos físicos, estamos orgullosos del orfanato en la República del Congo, iniciativa social que ha dignificado a todas las hermandades; la reconstrucción de un hospital en Haití; un comedor social en Venezuela o los apoyos a las entidades sociales de la localidad y la provincia. En síntesis, una labor que quizás no tiene la misma repercusión mediática pero que nos hace sentirnos orgullosos de la Matriz.

-¿Qué recuerdos permanecerán indelebles de su etapa al frente de la Matriz?

-Es difícil... (medita unos segundos y prosigue), quizás en 2006, coincidiendo con la visita a Almonte de la Virgen del Rocío, cuando Ella cambió su recorrido para visitar su Casa (la de la Hermandad).

-Su momento o decisión más dura

-No sabría decir... pero, en todo caso, es algo que guardo para mí.

-¿Qué consejo, a modo de herencia, le dejaría a su sucesor al frente de la presidencia?

-Que escuche a todo el mundo, desde las filiales a los hermanos, que trate de ver los puntos de vista, porque de todos se puede aprender.

-La crisis sentenció al Rocío Arena. ¿Hubiese sido viable con unos artistas de menor caché?

-Era una posibilidad que barajamos reduciendo el precio de las entradas e, incluso, ante el ofrecimiento de toreros, sopesamos la posibilidad de realizar otro tipo de espectáculos para recaudar fondos para los más desfavorecidos. Sin embargo, visto el día a día de la crisis, optamos por desistir.

-Con la culminación de las capillas del sagrario y penitencial se completan los requisitos para que la Santa Sede dedique la ermita como santuario internacional ¿Qué implica este reconocimiento?

-Bueno la ermita de El Rocío es ya un santuario internacional en tanto en cuanto recibe en el año cinco millones de visitantes, más el millón que se concentra durante la romería de pentecostés. Precisamente el 20 de junio asisten 400 feligreses chinos, además de oficiarse misas en alemán, polaco e inglés, por poner algunos ejemplos. La repercusión universal es un hecho constatable, si bien la catalogación de la Santa Sede es como el carnet que así lo certifica, aunque hay que recordar que sólo cuatro edificios en el mundo están catalogados como tales.

-La última romería registró un descenso de romeros y este año se augura que faltarán más ¿Tan ligada está la crisis a la celebración de Pentecostés?

-Creo que no, es más podría decir que es al revés. La afluencia en las misas de domingo aumenta en estos periodos de crisis, la visita de los colegios católicos es, casi, diario. Quizás existan menos casas alquiladas debido a que se agrupan en casas más grandes para economizar, si bien en los actos litúrgicos ha habido más rocieros que otros años.

-Las filiales han encontrado su protagonismo en El Rocío…

-Se ha limado cualquier aspereza. Nunca hay que olvidar que cuando hablamos de Pentecostés lo hacemos de la romería de un pueblo, el de Almonte. Sin perder esta óptica las filiales tienen un papel importante todo el año con peregrinaciones y actividades, un protagonismo que sería absurdo escamotearles. Ellas son las embajadas del Rocío en los pueblos.

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