Lágrimas por los mártires de la democracia

l El sábado se celebró en la entrada principal al cementerio de San José un emotivo y reivindicativo acto de homenaje a los 371 almerienses que fueron fusilados por los revolucionarios durante la Guerra Civil. Jóvenes en su mayoría, padres e incluso madres de familia, perdieron la vida por creer en las leyes, por defender la democracia, por luchar por la libertad... y aún no han recibido nada a cambio. Sus familiares siguen demandando, sin apenas eco entre las administraciones, un más que merecido homenaje y un monumento que restituya la "indignidad" con la que fueron asesinados y enterrados en fosas comunes, abandonados en el más negro olvido. Setenta años después, Almería tiene una deuda pendiente porque la herida sigue abierta y hay que curarla para que cierre.

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