"Hemos avanzado, pero todavía hay homosexuales homófobos"

-Fue el primero en salir del armario en España.

-En el 78, en televisión, en un programa de máxima audiencia llamado Usted pregunta. El mismo año protagonicé un documental sobre homosexuales que se pasó en todos los cines catalanes.

-¿Cuál fue la reacción?

-Al día siguiente casi no podía salir por la calle, todo el mundo felicitándome. Chocó mucho ver a un abogado, bien vestido y que sabía hablar con naturalidad. La imagen pública del homosexual era la de la película No desearás al vecino del quinto, con Alfredo Landa haciendo de peluquero mariquita.

-Eran algo más que eso...

-Sí, el homosexual era visto como un hombre que abdicaba de su calidad de macho, de varón, para convertirse en mujer. En 1970, cuando fundé el Movimiento Español de Liberación Homosexual, se presentó en las Cortes franquistas un anteproyecto de ley que nos proclamaba, por el simple hecho de ser homosexuales, peligrosos sociales. Éramos enfermos mentales, corruptores de menores, la escoria de la sociedad.

-Tuvo valor para salir.

-Estuve varias noches pensando si daba la cara y, al final, decidí que tenía que ser consecuente con lo que pensaba. Me movía en las altas esferas sociales de Barcelona y estuve unos años con un vacío tremendo.

-¿Y su familia?

-Mi hermana y mi hijo adoptivo ya lo sabían, y mi madre, lo único que me dijo fue que tuviera cuidado con la reacción de mis amigos. Entonces había madres que decían que preferían a su hijo muerto o que fuera un criminal antes que homosexual.

-¿Lo tuvo siempre claro?

-Siete años en los escolapios, me sabía la misa de memoria en latín, era de comunión diaria y decía que no perdería la fe. Y fui alférez.

-¿Qué pasó?

-Me di cuenta de que si tenía un cerebro era para pensar. Estuve 7 años leyendo libros, debatiendo, y el 25 de marzo de 1959, día de la Encarnación, que entonces era precepto, dejé de ser cristiano.

-Hizo Derecho y quería ser diplomático, ¿por qué no siguió por ese camino?

-Era muy difícil. Y me interesaba estar en España. Podía haber huido, pero no quise. En aquella época era monárquico, estuve dos veces en la cárcel por eso, en el 56 y 57.

-¿Cómo conoció el movimiento gay internacional?

-A principios de los años 70 estuve en París. En el 74 participé en un congreso sobre homosexualidad en Edimburgo, donde hablé de la situación en España.

-Usaría seudónimo.

-Roger de Gaimon y fui con un pánico tremendo. Un año después fuimos recibidos como héroes en otro congreso de los gays ingleses donde hablé de cómo veía la psiquiatría española a los homosexuales. Me cargué a López Ibor y Marañón. Decían cosas increíbles.

-¿Cómo las calificaría?

-Como violencia de género.

-En esos años ya consiguieron algún logro.

-Sí, que hubiera cierto debate con los obispos y que sólo se nos considerara peligrosos sociales si cometíamos más de un acto público de homosexualidad.

-¿Trabajó en el secretariado del Conde de Barcelona?

-Repartía propaganda política a escondidas. Quería una monarquía con don Juan. Hoy soy republicano.

-¿Por qué dejó la política?

-Primero estuve en Convergencia Socialista, luego con los Nacionalistas de Izquierda... pero no sirvo para eso, no soy hipócrita.

-¿Prefirió luchar desde el movimiento gay?

-Sí. Salimos a la calle para bajar la mayoría de edad, por la ley del divorcio, el día de la mujer...

-¿Cuánto duró esa revolución?

-Un quinquenio. En el 80 comenzó una desmovilización a la que contribuyó el sida. Luego ha venido otra etapa que ha propiciado la aprobación del matrimonio gay.

-¿Qué efecto ha tenido?

-Yo no me casaría, pero valoro que quien quiera tenga ese derecho. Es un logro. Si ahora ganara el PP, ya no cambiaría la ley, quizás sólo el término. Aunque confío en que los jueces puedan evitarlo. España, la católica, es hoy un referente mundial.

-Y de repente sale la Reina.

-Sí y estoy seguro de que piensa así, pero se tiene que callar. Y coincido con Felipe González en que creo que es una maniobra del Opus.

-¿Cuáles son las reivindicaciones de hoy?

-Luchar contra la homofobia. Hemos avanzado, han cambiado las leyes, pero todavía hay machismo, incluso entre los homosexuales.

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