"La baja opinión sobre los políticos es algo global"

-España gobernó Filipinas más de tres siglos y, sin embargo, usted y yo nos entendemos en inglés.

-Es una ironía, sí. En Latinoamérica se aprendió español y en Filipinas no. Fue consecuencia de la política de España. Nosotros fuimos gobernados a través México. El Gobierno español decidió usar las órdenes religiosas para cristianizar porque en Filipinas el origen era musulmán. Y lo hicieron bien, pues en 1898, el 95% de los filipinos eran católicos. Fueron los religiosos los que aprendieron la lengua vernácula y decidieron adaptarse al idioma sin imponer el español, excepto en sus colegios.

-¿Es definitiva la apuesta del Gobierno filipino por la promoción de la enseñanza del español en su país?

-Sí, sí. El español fue lengua oficial en Filipinas hasta 1970. En los ochenta, por un 'accidente' histórico, se cambió ese concepto, hasta 1997, cuando hemos vuelto a apostar por que sea lengua oficial.

-El Instituto Cervantes realiza, junto a la embajada en Manila, una gran labor en los últimos años.

-Estamos promocionando a los profesores y ahora mismo hay 98. Se realizan tres cursos intensivos y lo aprenden rápido. Pero faltan profesores, miles de profesores.

-¿Cuál cree que es el motivo de la distancia, no sólo física, entre los dos países?

-La culpa es de ambas partes. Ha habido poco cuidado en la atención entre un país y otro. Hasta la Ley de Amistad Hispano-Filipina de 2001, la relación iba decayendo. Había poco comercio, muy pocas inversiones y todavía menos turistas. Hemos sido una colonia histórica y sin embargo recibimos menos turistas españoles que otros países de nuestro entorno. Poco a poco esta situación va cambiando y va creciendo el número de empresarios que invierten en Filipinas o que al menos tienen la esperanza de hacerlo.

-Usted defiende que la inversión en educación es clave para el desarrollo.

-Soy una prueba de ello. Procedo de un pueblo muy pequeño y lejos de las grandes ciudades, pero tuve la oportunidad de estudiar, incluso con becas en los Estados Unidos, y he llegado a ser rector de todas las universidades de Filipinas, decano nacional y de todos los abogados de Asia. También presidente del Senado, número tres del Gobierno, he recibido premios de muchos países... Un chico pobre, de un pueblo pequeño, ha conseguido todo eso gracias a la educación. Por eso, mi vocación es la educación y he impulsado reformas durante dos décadas.

-¿Cómo se viven en su país los movimientos sociales que surgen con ayuda de las nuevas tecnologías y las redes sociales?

-En Filipinas somos los primeros del mundo en envíos de SMS. Somos 95 millones de habitantes y 35 millones están todo el día mandando mensajes. Se usan mucho las redes sociales. Y somos los primeros en negocio a través de BPO (externalización de procesos de negocios). Antes era la India y ahora es Filipinas. Eso dice mucho de cómo se usan las nuevas tecnologías y por eso se conoce todo lo que está pasando en el mundo árabe y lo que pasa en el día a día.

-En España hay preocupación ciudadana por la clase política y por los casos de corrupción. ¿Cómo se ve la clase política en su país?

-Es igual. La baja opinión sobre los políticos es algo global. La gente ve al barbero mejor que al político. Especialmente por los temas de corrupción, que son una plaga, una enfermedad. Nuestro nuevo presidente está luchando contra eso.

-El Galeón Manila creó relaciones comerciales entre Filipinas, América y España. ¿Cómo se encuentran ahora, dos siglos después?

-Hace tiempo, esas relaciones estaban en el limbo. Estoy convencido de que debemos recuperarlas y volver a esos 'días del Galeón', simbólicamente al menos, por la prosperidad que se alcanzó durante esa época. Ahora, Latinoamérica vuelve a invertir y hacer comercio con Asia, como la Unión Europea, que es la primera a nivel comercial. Creo que los 'días del Galeón' están volviendo.

-Su país es uno de los principales mercados tradicionales del brandy de Jerez. Además de este producto, ¿cuáles cree que pueden formar parte hoy de los intereses comerciales entre España y Filipinas?

-El brandy Fundador es el número 1 (ríe). Bueno, además del brandy, el diseño, la energía, las renovables, la ingeniería, las telecomunicaciones... Pero los españoles son lentos a la hora de venderse aquí y otros países les están ganando a la hora de llegar a nuestro país. Y eso que España tiene la mejor comida del mundo.

-¿Puede ayudar a un mejor acercamiento cultural entre España y Filipinas el hecho de que sean dos países de tradición católica?

-En Filipinas hay un 95% de cristianos y el 85% son católicos. Es una ventaja que haya esa gran afinidad, que son millones de consumidores creciendo en la clase media, y comprando en Zara, Mango... Debería haber más 'Zaras' y más restaurantes españoles, ese es su mercado natural. Tendrían que aprovecharlo.

-El filipino Paulino Alcántara llegó a jugar en el FC Barcelona a comienzos del siglo pasado. ¿Se habla más de fútbol en Filipinas desde que España ganó la Copa del Mundo en 2010?

-Todo el mundo vio el Mundial en Filipinas. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el jugador de fútbol número 1 de Asia era filipino. Después, cuando llegaron los americanos, introdujeron el baloncesto y el béisbol. Me gustaría que los españoles fueran nuestros mentores en el fútbol. Creo que los filipinos tenemos unas condiciones especiales para ese deporte porque somos muy fuertes, rápidos y pacientes.

-Usted es el principal impulsor del Día de la Amistad Hispano-Filipina. ¿Qué le diría a los españoles para que se acercasen más a su país y lo conociesen mejor?

-Vemos nuestro pasado con orgullo, sin odio. Aprendimos muchas cosas de España y queremos crecer desde ahí. Desde 2001, el día de la Admistad se celebra no sólo en Manila, sino en muchas otras ciudades de Filipinas. Nos gustaría que los españoles tuvieran ese mismo entusiasmo, que fuese recíproco.

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