"Su bebé piensa más y aprende más de lo que nunca hubiera imaginado"

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-¿Dice que los bebés piensan?

-Los bebés saben más y aprenden más de lo que nunca hubiéramos imaginado. Hacen muchas cosas que requieren pensar.

-¿Y cómo aprenden?

-Según mi análisis, de la misma forma en que lo hacen los científicos.

-¿Razonando?

-Haciendo predicciones basadas en los patrones de evidencia que ven, igual que los científicos cuando razonan un problema.

-¿Y esto no lo sabíamos?

-Freud y Piaget pensaban que los bebés y los niños pequeños son profundamente irracionales y egocéntricos y, en particular, que no saben distinguir entre realidad y fantasía o entender la perspectiva de otra persona. Todo eso es falso.

-¡Pero son egocéntricos!

-Incluso los bebés más pequeños tienen una habilidad intuitiva para empatizar y sentir las emociones de los otros. Con 18 meses muestran ya signos de un altruismo genuino y toman en cuenta las emociones de los demás.

-¿Tienen también sentido de la moral?

-A los tres años distinguen entre principios morales genuinos, como el de no pegar a otro, y meras convenciones sociales.

-Nunca lo hubiera dicho.

-Las crías humanas aprenden de las mentes de los demás -sus emociones y deseos- cuando son todavía muy pequeñas. Lo más destacable en esta etapa de la vida es esta habilidad de aprender de los demás.

-Luego el comportamiento de los padres de fundamental...

-La investigación sobre el cariño muestra que hacia los 18 meses de edad un bebé ya sabe predecir cómo funciona el amor y si, por ejemplo, su madre irá a consolarlo cuando está disgustado o evitará hacerlo.

-De ahí los traumas posteriores ¿no?

-Hay alguna evidencia de que estas experiencias también influyen en el concepto que los niños tienen del amor cuando se hacen adultos.

-¿Qué pesa más, la educación o los genes?

-Hay una constante interacción en dos direcciones entre los genes y el entorno.

-¿Se retroalimentan?

-El temperamento innato perfila el modo en que se comporta un bebé. A su vez el comportamiento de éste cambia el modo en que lo tratan sus cuidadores, lo que influye en el comportamiento del bebé. Y así sucesivamente...

-¿Les prestamos bastante atención a nuestros niños?

-Los padres de clase media están a menudo obsesionados con sus niños en algunos aspectos, pero en muchas otras cuestiones desatendemos a los niños, especialmente a los pobres y desfavorecidos.

-¿Cómo sacar lo mejor de cada cuál?

-Un niño es como un jardín que tenemos que cuidar aceptando que crecerá de forma impredecible. ¡Algunas veces las flores más hermosas del jardín no son las que hemos plantado!

-¿Lo que usted cuenta es revolucionario?

-Ha habido una revolución científica en el modo en que pensamos sobre los niños y estamos justo empezando a apreciar las implicaciones de esa revolución.

-¿Por qué se sabía tan poco sobre ellos?

-Porque no hablan. Si los miras superficialmente es muy difícil imaginarse lo que piensan. Y si se lo preguntas a un niño de 3 años te responderá con un monólogo incoherente sobre caballos y cumpleaños.

-¿Y entonces, cómo hurgar en sus mentes?

-Buscando el modo de hablarles en su propio lenguaje, en lugar del nuestro. Fijándonos en lo que hacen, más que en lo que dicen.

-¿Los bebés perciben su entorno como los adultos?

-Son percepciones diferentes. La consciencia de los adultos es como un haz de luz, enfocado en una sola cosa cada vez. La de los niños es como una linterna, que ilumina y atiende a todo lo que ocurre.

-No discriminan tanto.

-Tienen muchas más conexiones neuronales que los adultos. Cuando crecemos guardamos las conexiones que se activan bien y funcionan, y desechamos las que no se usan mucho.

-En tal caso, ¿qué cambia con la edad?

-La diferencia es que los adultos somos más bien como ordenadores que hacen muy bien determinadas cosas, pero a los que cuesta mucho cambiar para hacer algo diferente.

-¿Por qué tardamos tanto en madurar?

-Hay una estrecha correlación entre la duración de la niñez de cada especie y la complejidad y flexibilidad del comportamiento adulto. Los cuervos son mucho más inteligentes que las gallinas y también les lleva mucho más tiempo alcanzar la madurez.

-Luego a mayor evolución, más tiempo de maduración.

-Hay algunas criaturas muy evolucionadas que se dejan guiar por el instinto en lugar de por el aprendizaje. Pero nuestra particular estrategia evolutiva reside en el aprendizaje.

-Y ello requiere una larga niñez.

-Las crías humanas disfrutan de una inmadurez protegida excepcionalmente larga, durante la que pueden aprender las cosas que necesitan saber sin tener que actuar sobre ellas.

-Relate alguna experiencia personal.

-En uno de mis experimentos, una niñita a la que planteé un problema se puso tan contenta al resolverlo que improvisó un baile parecido al que hacen los deportistas cuando alcanzan la meta, cantando: "¡Lo hice, soy la más grande!".

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