"La crisis de ideales perjudica al PSOE y a las religiones"

-Dos Hermanas ha sido una excepción en los malos resultados electorales del PSOE. ¿Por qué?

-Es difícil hablar de algo que afecta a uno mismo y a su equipo… Para nosotros es fundamental el contacto diario con los vecinos e intentar atenderlos, siempre que sea posible. Hay una trayectoria en esa línea.

-Está de alcalde desde 1983 y no ha tenido apenas desgaste…

-Estar de alcalde durante muchos años puede ser un desgaste, pero también es un aval. Hay una relación de complicidad y confianza. En política los grandes proyectos e infraestructuras son necesarios, pero también se valora la cercanía.

-¿Por qué ha perdido tantos votos el PSOE en las grandes ciudades?

-Ha perdido en las grandes, en las medianas y en las pequeñas, porque la bajada ha sido general y nos ha afectado a todos. Un componente importantísimo ha sido la situación económica del país. Estas elecciones municipales se plantearon en clave estatal. Ha sido un éxito para los que hicieron eso.

-Las clases medias urbanas parece que cada vez votan menos al PSOE…

-La sociedad no es la misma, no es la de hace 11 años o de la Transición. Eso ocurre no sólo en España, sino en otros países democráticos. Estamos en un momento de pérdida de votos para todas las organizaciones socialistas. Es difícil mantener la complicidad con los ciudadanos al tiempo que se gestiona. Eso nos obliga a replantear cosas. Hay un problema aún más importante que la crisis económica, que es la crisis de valores e ideales.

-¿La crisis de valores perjudica al socialismo?

-Sí. Afecta a algo tan importante en el ser humano como es la forma de pensar. Nos perjudica a nosotros y a otras organizaciones, como las religiosas, que también tienen más dificultades para llegar a sus bases.

-¿Cree que ese problema de la falta de ideales perjudica, a la vez, al PSOE y a la Iglesia católica?

-Sí, porque al final hablamos del ser humano, aunque sean ideas diferentes. Hay organizaciones políticas y religiosas que priman al ser humano y otras en las que priman intereses materiales. Ante la carencia de valores y las necesidades primarias, es natural que los partidos más materialistas tengan mayor éxito.

-¿Es pesimista ante el futuro?

-Soy optimista, creo que el mundo irá a mejor. Hace falta que la gente recobre estímulos y crea en valores solidarios. La sociedad del bienestar está superada. Hace falta un nuevo humanismo, recuperar la conciencia colectiva para entender que las grandes conquistas vienen de la cultura, la educación y el respeto al ser humano.

-¿Zapatero ha sido un lastre en las elecciones?

-Ha sido una persona que ha antepuesto los intereses de su país a los de su partido.

-¿Pero les restó votos?

-En ese sentido, ha sido un lastre a corto plazo. Pero la izquierda no será nunca un lastre. Hoy se recuerda con agrado a Suárez, a Felipe, y es difícil que se recuerde bien a Aznar, porque representa un contravalor. Con los años, a Zapatero se le recordará como un servidor de este país.

-¿Debería dimitir?

-Ya ha anunciado que no se presentará a las próximas elecciones. Debe usar su energía al servicio del país, aunque eso suponga un coste para el partido. Otra cosa es que el partido debe reflexionar. No basta con sustituir al candidato.

-Usted pidió un congreso extraordinario del PSOE…

-Pedí un congreso porque entiendo el trabajo de Zapatero, pero tiene fecha de caducidad. A los grandes interrogantes hay que darle respuestas. Y no se resuelve sólo con el nombre del candidato. Se ha optado por una solución equilibrada. Habrá debate, con una conferencia, y se plasmará en el programa que se presente.

-¿Y qué deben debatir?

-Tenemos que superar las diferencias y trabajar en tres líneas: primero, hacer un proyecto en condiciones; segundo, ilusionar a la gente; y tercero, denunciar públicamente las incoherencias entre lo prometido por el PP y lo que hace en sus gobiernos.

-¿Prefería a Rubalcaba o a Chacón?

-Prefiero a Rubalcaba en estos momentos. Tiene una experiencia y una solidez como ningún otro político en la España actual, ni de izquierda, ni de derecha.

-¿Griñán no tiene nada que ver con los malos resultados en Andalucía?

-Tiene que ver Griñán, como tengo que ver yo y todos. No somos dados a compartir las derrotas, que nos afectan solidariamente a todos los hombres y mujeres del PSOE.

-¿Les dará tiempo a reaccionar para ganar en 2012?

-Estoy convencido de que sí. Para eso debemos trabajar en común y poner en evidencia las contradicciones de nuestros contrincantes. Lo que más me preocupa es su actitud ante el empleo.

-¿A qué se refiere?

-En la Transición, cuando estaba en la oposición, el PSOE firmó los Pactos de La Moncloa. No entiendo que ahora el PP no haya sido capaz de encontrar puntos de acuerdo para un pacto de Estado que genere más confianza. Tan sólo porque electoralmente no les interesaba. Y, sin embargo, van a las elecciones locales diciendo que resolverán el empleo.

-¿Qué le parecen los indignados?

-Es un exponente más de la crisis de valores . Me parece positivo que busquen soluciones y reflexionen sobre los problemas.

-¿La indignación le ha venido mejor al PP?

-No cabe duda de que, electoralmente, les ha beneficiado. No puedo decir que lo hayan buscado. Pero la abstención, los votos blancos y los nulos, propiciados por esos movimientos, a quien no han perjudicado es al PP.

-Lleva 28 años de alcalde. ¿Hasta cuándo seguirá?

-He soportado en esta campaña tanta calumnia y mentira que, aunque me duelan, me han producido un efecto de rejuvenecimiento e ilusión. Junto con la gente que me apoya, me da fuerzas para seguir todos los años que este pueblo quiera.

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