"No descarto revueltas sociales de una magnitud revolucionaria"

-Escribió un libro sobre fútbol y en La hoguera del capital, habla de Messi y Cristiano Ronaldo. ¿Los nuevos ídolos?

-Los nombro porque cobran menos que Anish Kapoor, un pintor al que le pagan verdaderas fortunas por hacer monigotes.

-El Capital a la hoguera. ¿Salvarían la obra de Marx el cura y el barbero en el donoso escrutinio?

-Posiblemente sí.

-Dice que la eternidad es un instante. Ahí siguen Durao Barroso, Juncker, Van Rompuy, Olli Rehn. ¿Lo único eterno son los cargos de los políticos?

-Es un vestigio de otros tiempos. Igual que cambiamos de pareja cuando las cosas no van bien o echan a un entrenador cuando no hay resultados o al presidente de una compañía, un político que no lo hace bien no puede utilizar el feudo de los cuatro años.

-¿Qué elecciones nos afectarán más: las gallegas, las vascas o las norteamericanas?

-Las americanas son muy importantes para todo el mundo. Ellos reaccionan y han movilizado cuarenta mil millones de dólares mensuales. Aquí llevamos cinco años de crisis y el precio de los pisos sólo bajó un treinta por ciento. Ellos en meses bajaron los precios de las casas a la mitad.

-¿El planeta sigue siendo americano?

-Pienso que sí. Todo eso del choque de civilizaciones le da la razón a las previsiones de Huntington. Un chino lo que quiere es que le den un Oscar; un indio o un paquistaní, ser reconocidos en Occidente. Hay ciudades chinas que no sabes si estás en Phoenix o cerca de Hong Kong. Estados Unidos es el único país que invirtió un dineral en expandir la cultura pop.

-En el mundo árabe suena otra música...

-Lo curioso es que esa reacción tan violenta en una treintena de países árabes la ha provocado una película que se proyectó en un cine de Los Ángeles con muy poco público y nada de publicidad.

-Con menos difusión que El Código da Vinci...

-Es una forma de contagio y epidemia porque la gente está muy cerca una de otra. Lo que le pasa a los niños en las guarderías, que cogen todas las enfermedades, están muy revueltos, se arañan, lloran unos sobre otros, tosen. El mundo es un revoltijo.

-¿Cambiarían un Gobierno esos diez millones de personas que viven solas en España?

-Determina los hábitos del consumo, porque los supermercados fabrican lavadoras y microondas para gente que vive sola. No tienen trabas familiares y están más liberados para ser elásticos en el mundo del trabajo, para la protesta o la agitación.

-En su libro anuncia asaltos a supermercados...

-A lo que está sufriendo España y no digamos Grecia le corresponderían revueltas sociales de una magnitud revolucionaria que yo no descarto.

-Dice Kanoute en su biografía que en los países desarrollados se suicida más gente...

-Uno de los factores que desencadena la infelicidad es la desigualdad social. Hay países pobres donde la gente tiene unos ingresos parecidos. La diferencia de rentas desencadena esos sentimientos de frustración.

-Fue finalista del Anagrama con Días sin fumar. ¿Le costaría más dejar de escribir que de fumar?

-Llegó a ser un vicio peor. Me ha costado escribir, he sufrido mucho, he tenido problemas de sueño y de neurosis perfeccionista hasta que conseguí convertirlo en un oficio. Sin dejar de ser un vicio. Yo desayuno, me ducho y me pongo a escribir y si viene el fontanero o tengo una visita es como si ese día me hubieran quitado algo.

-¿Hay marcha atrás en Cataluña?

-Yo soy de Elche y comprendo a la periferia, pero hay mucho de victimismo en el nacionalismo. Se sienten una nación, tienen su lengua, su historia, su cultura, que la Constitución reconoce con todo énfasis. Pero de ahí a considerar Madrid capital del fascismo va un abismo. Madrid es un follón.

-¿Cuál es el próximo capítulo en esta ficción de la ficción?

-No lo sabe nadie. Imagino que más problemas sociales, menos empleo, menos producción, más recesión, más dinero prestado e intereses más elevados.

-La primera globalización fue el Mundial de fútbol...

-Yo he cubierto tres mundiales: el de Argentina, con Videla en el poder; el de España, con la selección de El Salvador concentrada en Torrevieja, y el de Estados Unidos en 1994. Yo vivía allí, mi familia se vino a España y yo me quedé.

-¿Fue un capricho de Kissinger?

-Yo creo que tuvieron más que ver las mama soccer, las señoras que llevaban a sus hijos a jugar al fútbol las mañanas de domingo.

-Como diría Gila: ¿dónde está el enemigo?

-Se esfuma e invisibiliza, se dispersa. Los ERE, prejubilaciones y reducciones de sueldo vienen como plagas de Egipto, no hay un tirano que lo decida, son necesidades implacables del mercado.

-¿Por qué el AVE le parece lo menos erótico del mundo?

-El tren era muy erótico, una figura con una proyección fálica y onírica que formaba parte de los sueños. El AVE se insonoriza, no echa humo y va a una velocidad que parece que se sale del tiempo.

-Y medio tren hablando por el móvil con el otro medio...

-Para no sentirse culpables de no ir haciendo nada, de perder el tiempo, que es la ocasión más propicia para pensar, sentir, evocar, recapitular. Decía Ortega que el pensamiento era como el gorjeo de los pájaros.

-¿Va a ver a su paisana, la Dama de Elche, en el exilio madrileño?

-Es una pesadez. La quieren convertir en santa. Siguen con la tontería de sacarla del Museo Arqueológico y llevarla a Elche como atracción turística. Allí tenemos el Misteri y el palmeral, el oasis más increíble de Europa, pero lo ves en un par de horas y te vas a Santa Pola.

-Donde veraneaba Bernabéu...

-Yo tengo un chalé muy cerquita de su casa, una casa modesta con un tejado amarillo. A cincuenta metros tenía varada la Saeta Rubia. Era un monumento local.

-¿Le puso al barco el apodo de Di Stéfano?

-Di Stéfano llegó a ser entrenador del Elche, pero el verdadero ídolo balompédico fue César, que fue entrenador y jugador. Los éxitos de los equipos de fútbol suelen coincidir con la plétora económica del pueblo y los sesenta fueron una época muy buena para los fabricantes de zapatos. Le daba alegría a la gente y el equipo en lo alto. Hicieron un estadio monumental que no se llenó jamás, salvo en dos promociones con equipos andaluces, Cádiz y Granada.

-¿Los zapatos de la portada de su libro son un homenaje a los fabricantes de calzado?

-Fue una idea de la editorial para reflejar los años tristes de la Gran Depresión.

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