"La empresa es un campo abonado para los psicópatas"

-¿Su trabajo le ha permitido descubrir de qué materia está hecho el ser humano?

-El ser humano se resume en deseos y esperanzas. La forma de alcanzarlos establece la diferencia entre unos y otros.

-¿Entre buenos y malos?

-Estoy convencido de que existen seres humanos que se comportan con crueldad y que eso es un ejemplo del fracaso de nuestra sociedad. Sólo hace falta que los hombres buenos no hagan nada para que el mal triunfe.

-¿Por qué hay tanta violencia sin sentido?

-El mal es una fuerza poderosa y constituye, al menos, la mitad del ser humano. Faulkner escribió que el simple hecho de reflexionar sobre el mal, aunque sea por accidente, corrompe. Si se elige la violencia es porque se considera una alternativa viable y rápida para conseguir lo que de otro modo sería esfuerzo y respeto.

-Defina al psicópata.

-Es un ser sin conciencia, que no merece el apelativo de humano porque carece de los atributos que nos definen como tales.

-¿Cómo puedo saber si mi vecino es uno de ellos?

-Aléjese de quienes estén vacíos, cuyas emociones son una pose, que dicen una cosa y hacen otra, que siempre encuentran excusa a sus faltas, siendo incapaces de rectificar, de los que se aprovechan de la bondad del vecino, de los que dicen a cada uno lo que quiere escuchar. Me temo que, tras esta respuesta, mucha gente dejará de votar.

-¿Hay psicópatas también en la política?

-En todas las actividades. La empresa es un campo abonado, especialmente en todas aquellas actividades que implican especulación y riesgo, frente a las que se dedican a construir y mejorar. Pero no todos los psicópatas son asesinos.

-Su libro Lo que tarda en morir un idiota recuerda a uno que sí mató, el psicópata del juego de rol Javier Rosado.

-Exacto. Tuve acceso a las declaraciones hace años y, como a muchos, me impactó esa frase: "Lo que tarda en morir un idiota".

-¿Y qué quiere usted decir exactamente con ese título?

-Es el resumen del mal absoluto, del sinsentido, de la ausencia de respeto hacia el otro, del vacío emocional.

-En su libro habla de las maras. ¿Están ya en Andalucía?

-Las que se encuentran en nuestro territorio no son como las latinoamericanas. El problema es que muchos jóvenes tienen como modelo aquel y han asimilado su liturgia y parte de su estética. Afortunadamente las condiciones sociales son muy distintas en Europa. El marero nace de la miseria, en la desventaja y la falta de esperanza. Pero ya hay indicios que nos obligan a estar atentos.

-¿La crisis puede agravar la violencia?

-Puede permitir justificar ciertos actos apelando a la necesidad, cuando lo que podría ser un momento estupendo para la solidaridad entre vecinos. Con ambas estrategias se consiguen superar los malos momentos. La elección es nuestra.

-La pandilla de los detenidos por el caso Marta del Castillo. ¿Se parece a una mara?

-Son un grupo, pero ni tienen rituales de iniciación, ni códigos o marcas propias o secretas. En mi opinión son personas inmaduras que han querido tapar su villanía con lealtad malentendida, que buscan aprovecharse de un sistema de garantías para escurrir el bulto ahora que han sido descubiertos. Son, como todos los seres que no merecen la pena, un atajo de cobardes.

-¿Hay ahora más violencia que nunca?

-No. Sólo hace falta pensar por un momento en épocas pasadas, pongamos la Edad Media, para darse cuenta. Lo que sí es cierto es que los medios de comunicación hacen que los hechos violentos se cuelen en cada hogar.

-Cuentan algo que es real.

-Lo que tendríamos que reflexionar es por qué los telediarios no se llenan de noticias de actos de generosidad, de personajes que sean modelos a seguir por los adolescentes, de científicos antes que de mafiosos...

-No toda la responsabilidad será de los medios...

-Todos formamos la sociedad, por lo que todos tenemos responsabilidad, para lo bueno y para lo malo.

-¿Y qué podemos hacer?

-La educación es la llave del futuro. La lectura, la crítica, conocer la opinión y la vida de los otros a través de los viajes y los medios tecnológicos, las redes sociales, todos son instrumentos de futuro. Desafortunadamente para el poder, eso hace a gente más libre, y eso al Estado le incómoda.

-¿Por qué?

-Para el poder es más fácil manejar al ignorante que al letrado.

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