Miguel ángel díaz galeote. Escultor histórico

"La escultura histórica se difunde poco en España"

-¿Por qué quiso ser escultor histórico?

-Es lo que más me atrae. Desde pequeño me gustaron los soldaditos y sentía pasión por las miniaturas. Mi abuelo era Salvador Díaz, un modisto muy conocido en Cádiz, amigo del escultor Miguel Láinez. Yo no soy modisto, pero el vestuario y la talla me salen con naturalidad.

-¿Qué se entiende por escultura histórica?

-Consiste en recrear figuras y personajes históricos con realismo, tanto en el modelado de la imagen como en el vestuario. Para ello es necesaria una buena documentación previa.

-¿Cómo es el proceso?

-Primero se modela. No utilizo barro, sino una pasta con arcilla para modelar el cuerpo y la cara, que debe ser la auténtica si son personajes reales. La segunda fase es el entelado de la figura con el uniforme o el vestido, también con realismo. La tercera es ponerle los accesorios. Utilizo materiales originales, como estaño, latón o acero.

-¿Usted hace todo?

-Sí, no sólo los uniformes o los vestidos, también los armamentos. Se pueden repetir los uniformes, pero no hay dos figuras iguales, son todas originales. La mayoría son individuales, aunque puedo hacer grupos, en una batalla, por ejemplo. No utilizó máquinas. Cada figura lleva un certificado de autenticidad.

-¿Cree que está bien valorado como artista?

-La escultura histórica, a nivel popular, no está bien valorada. Es adquirida por museos y grandes coleccionistas. Sin embargo, se practica y se difunde poco en España. En el extranjero hay más afición, sobre todo en Inglaterra.

-¿Tiene muchos clientes en Andalucía?

-Yo vivo en Cádiz, y tengo obras en el Museo de las Cortes. Mi principal cliente gaditano es un juez. En Andalucía también he trabajado para coleccionistas de Sevilla, Jaén y Granada. Pero casi toda mi obra se va a Madrid y al norte de España, sobre todo a La Coruña, Vitoria y Cataluña. En el extranjero también me han adquirido figuras.

-¿Se confunden con los soldaditos de plomo?

-No tienen nada que ver.

-¿En qué se diferencian?

-Los soldaditos de juguete son de 54 milímetros. Mis figuras son más grandes, con una escala de 1/7 en las normales y de 1/9 en las ecuestres. La mayor diferencia, además del tamaño, es que está trabajado todo en plan artesanal. Es una imagen o una figura, no es un muñeco.

-¿Sólo trabaja figuras militares?

-No, aunque lo que más he trabajado son personajes militares y tropas. Pero hago otros personajes históricos. Ahora estoy con unas figuras de Miguel de Cervantes y Juan de Austria.

-¿Cuál ha sido su obra más difícil?

-Quizás unos legionarios romanos para un coleccionista particular. También destacaría unos samuráis muy documentados.

-¿Qué le piden con mayor frecuencia?

-Lo más solicitado es lo napoleónico. Ahora está en auge la II Guerra Mundial. Sigo teniendo encargos de personajes de los siglos XVII, XVIII y XIX. También de la Guerra Civil española.

-¿Personajes franquistas o republicanos?

-De los dos. Me han encargado a Franco y José Antonio Primo de Rivera, y también a dirigentes y militares de la Segunda República. Es historia, no es política.

-¿Es cierto que el escritor Arturo Pérez Reverte fue su mecenas?

-En realidad, mi primer mecenas fue un amigo, Luis Guimerans, subinspector de la Policía Local en Cádiz, que vio mis obras y me ayudó a organizar unas exposiciones en Cádiz y en Jerez. Pero es cierto que Arturo Pérez Reverte es uno de mis mejores clientes, me encargó una gran colección de la batalla de Trafalgar, y le dio un nuevo impulso a mi obra.

-¿Cómo se conocieron?

-En el Palacio de Congresos de Cádiz, cuando vino a presentar su novela Cabo Trafalgar. Para decorar, había puesto algunas figuras de la batalla y monté un stand. Eso le llamó la atención. Al salir, me felicitó. Fue el principio de una amistad y de encargos artísticos que me hizo. La colección de Trafalgar está en el Museo Naval de Madrid.

-¿Ha recibido encargos de otros clientes famosos?

-Son buenos coleccionistas. A nivel popular, además de Pérez Reverte, es muy aficionado Francisco Vázquez, que fue alcalde de La Coruña y embajador en el Vaticano. Me encargó los 27 mariscales de Napoleón, cada uno con su cara personalizada.

-¿No le atrae dedicarse a la imaginería religiosa?

-No la he tocado apenas. Sólo un encargo de una figurita del Señor de Medinaceli, de Cádiz, y alguna miniatura. He realizado restauraciones de imágenes religiosas. Aunque no me dedico a eso, me gusta la imaginería y la Semana Santa. También me gusta el belenismo. No trabajo las figuras de nacimientos por falta de tiempo.

-¿Qué le queda por hacer como artista?

-Más escultura, de otro tipo, y más pintura. Me encanta pintar y lo hago cuando puedo, en especial paisajes.

-Tiene otras habilidades.

-También pinto abanicos y platos, como afición. Es una tradición de familia. Todo sin olvidar que la escultura histórica es mi ocupación principal.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos?

-Estoy terminando figuras para dos exposiciones que tendrán lugar en septiembre. Una sobre Bernardo de Gálvez y otra sobre Miguel de Cervantes.

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