La jacaranda tinta la ciudad en tono violeta

Es una alegría para la vista pasear estos días por las calles Compositor Lehmberg Ruiz o por el Muelle Heredia teñidas de violeta con las jacarandas en plena floración. La ciudad semeja en muchos puntos una postal y adquiere una particular identidad. Pero a veces tanta belleza tiene también sus incomodidades, como las espinas de un rosal, de la mano en este caso de la resina que suelta el árbol en la floración y que ensucia los coches aparcados bajo los árboles e incomoda el paseo por las aceras a algunos vecinos. El Ayuntamiento tiene diseñado un plan especial de limpieza para tratar de paliar con diligencia los efectos secundarios. Nada nuevo, lo mismo pasa con los almeces repartidos por toda la ciudad y otras especies. Que los árboles también tienen sus necesidades y sus particularidades. Pero siempre son preferibles al duro asfalto.

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