"Es el momento de invertir en tecnología para ganar en eficiencia"

-¿Qué ha cambiado con internet?

-La forma en que nuestros estudiantes manejan la tecnología y se relacionan entre sí. Se han acostumbrado a conseguir la información por ellos mismos. La buscan en la red y la intercambian en Facebook y Youtube.

-¿Han variado los modos de aprendizaje?

-Los estudiantes están cambiando la forma de aprender y usan Wikipedia. Pero por desgracia las universidades no se han adaptado aún. Así que habrá que pillarlos. ¡La tecnología evoluciona rapidísimo!

-¿Cómo lo piensan lograr?

-Contratando profesores jóvenes, que son muy buenos con los medios sociales. Han crecido en una generación que usa la tecnología. Saben ser emprendedores y trabajar con la comunidad.

-¿Los profesores mayores no les sirven?

-La mitad de los nuestros profesores se jubilará en los próximos cinco o diez años. Nuestra prioridad actual es revitalizar los claustros.

-¿Se trata de renovarse o morir?

-Se trata de no apalancarnos en los viejos modos. Además de las plantillas hay que renovar los métodos de funcionamiento y las fuentes de financiación. El viejo mundo va a cambiar, tenemos que ser muy adaptables.

-¿Cómo les ha afectado la crisis?

-Ésta es la primera recesión económica que afecta a todas las universidades. Incluso las más ricas están tratando de decidir qué es lo importante para ser efectivos.

-¿Cómo piensan financiar los cambios?

-Ahorrando en gastos corrientes. En mi universidad estamos empleando la tecnología para depender menos de las viejas infraestructuras y ser más eficientes.

-¿Y eso basta?

-Al ganar en eficacia, gastamos menos en contabilidad y mantenimiento de edificios: control de la climatización, iluminación…

-Pero harán falta inversiones.

-Estamos invirtiendo en tecnología pese a que han descendido nuestros ingresos. Creemos que es el momento de invertir para reemplazar los viejos sistemas.

-¿Qué cifras manejan?

-Nuestro presupuesto es de 2.000 millones de dólares y prevemos una reducción del 5% en gastos de administración. Es decir, 100 millones de dólares.

-¿A menos burocracia, mejores contenidos?

-Ese es el reto: frenar el crecimiento de la burocracia y centrarnos en proteger lo que es el corazón de nuestro cometido, que es la educación y la investigación. Creo que es una meta que cualquier universidad puede lograr.

-¿Cuáles son los riesgos actuales?

-No veo un panorama amenazador de universidades que mueren, sino un momento en que las universidades se tienen que reinventar a sí mismas. Creo que estamos ante una era positiva, muy excitante.

-¿En qué sentido?

-Los estudiantes tendrán muchas más oportunidades de aprender. No sólo en clase, sino también desde sus casas, a través de la tecnología. Se trabajará en grupo, usando Facebook, por ejemplo.

-¿Cuál será el grado de dependencia tecnológica?

-Llegará un momento en que internet será invisible para todos, aunque esté a nuestro alrededor, siempre ahí. Estaremos permanentemente conectados, de forma que no tendremos que estar enchufando y desenchufando cables.

-¿Con qué dispositivos?

-Creo que desaparecerán los laptocs y tendremos un dispositivo en el que estará todo: aire acondicionado, chat, teléfono… Mi área de investigación consiste en construir aparatos que sean muy fiables, que no se estropeen.

-¿Nos libraremos de los cables?

-Otro reto para los ingenieros es resolver el suministro de energía a esos dispositivos, precisamente para librarnos de los cables. ¿Cómo recargaremos las baterías, si es que funcionan con baterías? ¿Serán solares?

-¿Seremos más vulnerables a los ataques informáticos?

-Creo que hasta ahora hemos estado bastante seguros. Pero estaremos más expuestos en el futuro, a medida que los demás tengan más información sobre nosotros: adónde vamos, dónde estamos, qué compramos, qué leemos…

-La información vuela en la comunidad virtual…

-El problema es que se pueda llegar a utilizar esta información contra nosotros, para controlarnos. Por eso tiene que haber leyes que protejan la privacidad y la información. Este es un problema que irá creciendo en importancia.

-¿Cambiarán las tecnologías la forma de pensar?

-No creo que cambien la forma de pensar, pero sí las oportunidades, el número de veces que los estudiantes pueden aprender.

-¿Qué papel tendrán en el cambio global?

-Serán efectivas para mejorar la educación mundial, facilitando la colaboración entre universidades. Creo que también jugarán un papel importante en la cooperación: los estudiantes quieren comprometerse para ayudar a los países en desarrollo.

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