"En la política andaluza hay demasiados señoritos"

-Usted ha levantado la mayor fiesta al aire libre de Bruselas y la Feria más grande de cuantas se celebran fuera de las fronteras andaluzas. Desde luego, sevillano tuvo que ser...

-Sevillano tuvo que ser, aunque creo que uno de Jerez o cualquier andaluz también podría haberlo hecho. Aquí ha sido una mezcla de contar con una formación empresarial y un sentido de la fiesta propio de Andalucía, lo que ha desembocado en una mezcla con estos resultados.

-¿Cómo explica que una reunión de nostálgicos se haya convertido en un evento de esta magnitud?

-La nostalgia quizás sea la expresión menos adecuada para la Euroferia. La nostalgia es hacer cosas que pasaban hace 50 años y la Feria de Bruselas se ha adaptado absolutamente a este país, al igual que en Málaga la Feria no es la misma que la de Jerez, ni la de Sevilla idéntica a la de Sanlúcar. Se trata de una fiesta con carácter español, andaluz, que siempre estamos reforzando, con los caballos y los cientos de escuelas de sevillanas y flamenco que hay en este país. Sobre todo, es una Feria de Bruselas, con sus particularidades, y esa es una de las claves de su éxito.

-Además, se ha convertido en una excelente oportunidad de negocio.

-Sí, estamos contentos con que la gente gane dinero, lo que propicia que tengamos más fácil financiar las ediciones futuras.

-¿Han logrado que las 140 comunidades que conviven en Bruselas, donde se hablan todas las lenguas del planeta, la hagan suya?

-Desde luego que sí, empezamos esto un grupo de andaluces, la delimitábamos un poco, pero muy rápidamente todas las nacionalidades que hay en Bruselas la hicieron suya. La organizamos andaluces, el carácter principal de la Feria es Andalucía, pero para mí es la Feria de Bruselas.

-¿Le molesta la recreación del típico-tópico andaluz?

-Los viejos cascarrabias andaluces insisten en el tópico, insisten las autoridades belgas e insiste el público, que quiere ver aquí España. La gente quiere tener aquí el tópico, recrearse y sentir como si estuviera en Andalucía, con tapas, churros, flamencas y quiere la bandera española ondeando en lo más alto del Atomium.

-¿Quiénes son más feriantes: los belgas valones o los belgas flamencos?

-A los flamencos generalmente no les gusta venir a este tipo de eventos, pero llevamos ya dos años en los que hemos hecho mucha publicidad en el Norte y pasamos ya del 20% de visitantes flamencos. Son gente pacífica, de calidad, es un público agradable.

-¿Hasta qué punto influye la buena relación con el alcalde de Bruselas para que la Feria sea un éxito?

-Es una realidad que las autoridades nos apoyan y esperamos que lo sigan haciendo, pero lo que de verdad importa es el respaldo de las miles y miles de personas que nos visitan.

-¿A los políticos andaluces les importan un pepino los andaluces emigrados?

-Nosotros consideramos a los políticos españoles exactamente igual que los considera la gran mayoría de españoles que viven en España porque evidentemente estamos al tanto de las noticias. En la política andaluza hay demasiados señoritos, más preocupados en mantener sus privilegios, aunque sean gente de izquierda, que por ejemplo en la emigración. Leo titulares de la importancia que dicen que le dan a la emigración y luego veo lo que destinan a los andaluces en el exterior, un euro por cada uno, y me parece un cachondeo y una estafa. Que no den más discursos de lo importante que somos los 1,8 millones de andaluces que estamos fuera. Esa cifra significa que Andalucía no va nada bien y que hay que irse de allí.

-¿Cómo se ve la Andalucía actual desde fuera?

-Mi opinión, tras 50 y tantos años aquí, probablemente no sea la más objetiva, pero creo que hay un aumento imparable de la incultura, sobre todo entre los jóvenes. Hay poco respeto por el prójimo, problemas educativos... Creo que todo eso es culpa de la Administración, que tiene que educar a las personas.

-¿Le gustaría mayor presencia empresarial en su celebración?

-Nos ocupamos de la Feria, de nuestra gente, de nuestra casa y es importante también tener el apoyo de empresarios andaluces para reforzar ese acento que queremos poner a esta fiesta. No pedimos dinero, al contrario, ofrecemos un magnífico escaparate de promoción y negocio.

-La mejor prueba de que hay posibilidad de negocio es el boom de los churros en Bélgica tras ponerse de moda en la Euroferia, ¿no?

-Como te decía antes, lo de los churros es un tópico pero se demuestra que su irrupción en Bélgica ha sido imparable, con presencia en cadenas de comida rápida como McDonald's. Pero no sólo los churros, aquí se venden vinos españoles, turrones, paellas, mariscos... La presencia de estos empresarios españoles cada vez es mayor y queremos potenciarla siempre.

-¿Es posible un debate sobre toros sí, toros no en Bélgica? ¿se plantea exportar también esta fiesta?

-Ese debate es imposible aquí. En la cuestión del maltrato de los animales siempre hay mucha hipocresía, pero al menos aquí maltratarlo de cualquier manera y delante del público no está aceptado. No es posible ni plantearlo.

-¿Ha pensado en algún momento en desmontar todo, hacer las maletas y regresar a sus orígenes?

-Los que llevamos muchos años aquí hemos visto a muchos inmigrantes volver a España. Tenemos una raíces y nos tiran, pero también se crean raíces aquí, con hijos, nietos... Prácticamente hay que vivir como un bohemio, de un sitio a otro. Yo personalmente creo que, al menos por el momento, nunca cogería mis maletas para volver a mi tierra. Mi tierra también es ésta. Allí hay una vida que no podría soportar todo el tiempo y aquí me ocurre igual, así que son dos partes complementarias.

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