Santiago Gómez Sierra, obispo auxiliar de Sevilla

"Hemos visto que los jóvenes de hoy tienen más sed de espiritualidad"

  • Obispo auxiliar de Sevilla desde febrero, estuvo 28 años en la diócesis cordobesa. Es un sacerdote muy querido, pero se hizo más famoso por ser el presidente de Cajasur cuando fue intervenida por el Banco de España.

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-¿Qué destacaría de sus primeros meses como obispo auxiliar?

-Es poco tiempo aún. Pero me he sentido muy acogido, muy querido. Es verdad que nos acogemos por lo que somos en la Iglesia. Ese afecto lo he notado en el clero, las parroquias, las hermandades, en toda la realidad de la Iglesia de Sevilla.

-¿Le molesta que lo consideren el obispo de las cofradías?

-Es que eso no es verdad. El arzobispo Asenjo no se ha ausentado del trato con las cofradías, ni en su relación como pastor, ni en los cultos, ni en las estaciones de penitencia… Está igual de presente que antes de llegar yo. 

-Pero usted les presta especial atención.

-El arzobispo no me ha encargado las cofradías, sino la coordinación de las delegaciones episcopales. Intervengo en un plan pastoral en el contexto de la Iglesia. En cuanto que coordino las delegaciones, tengo relación con las hermandades y con otros grupos. 

-¿Qué opinión tiene de las cofradías? ¿Mejor o peor que antes en Córdoba?

-No tenía una mala opinión previa. Al contrario. Son corporaciones que vehiculan una piedad popular cristiana, que es importante dentro de la acción pastoral. Siempre he tenido una visión positiva.

-¿Le ha sorprendido algo?

-Lo que he podido descubrir en la Semana Santa y la Cuaresma es el arraigo popular que tienen las cofradías en Sevilla. Me impactó positivamente. Hay un pueblo cristiano detrás.

-El arzobispo Asenjo dijo que usted es "humilde, sencillo, inteligente y buen sacerdote". ¿Qué le parece?

-Eso habla más del cariño que me tiene don Juan José que de mis virtudes.

-¿Y usted qué opina del arzobispo Asenjo?

-Es un gran pastor de la Iglesia de Sevilla, y también de la Iglesia de España. Tiene una sensibilidad muy grande para captar la situación de la Iglesia en el presente, con claridad de ideas sobre lo que debe aportar para evangelizar. Es una gran responsabilidad y lo vive con pasión, lo siente, da testimonio… Además es un trabajador incansable.  

-¿Cómo ve sus relaciones con el clero?

-Para los sacerdotes, el arzobispo es exquisito. Aquí es él quien nos da información sobre los curas a los demás, no hay que dársela a él, porque los conoce. Es como un padre cercano. A mí, como obispo auxiliar, me cuida muy bien. Pero también es muy sensible a la colaboración con los seglares. Tiene múltiples contactos, conoce la realidad de cerca.

-¿Y qué recuerdos tiene usted de Cajasur?

-Conservo buenas amistades de Cajasur, amigos personales. Para mí fue una experiencia rica, aparte de que fuera traumática y con sufrimiento. Me permitió tener relaciones con instituciones, con partidos, con sindicatos, con trabajadores, con el mundo financiero…

-¿El desenlace tuvo un coste muy alto?

-Hemos sido injustamente tratados, como nos demuestra la historia que se está viviendo. Hubo una discriminación contra Cajasur. Su realidad no era muy distinta del resto de las cajas, como a corto plazo se ha demostrado.

-¿Qué opinión tiene ahora sobre lo ocurrido?

-Cajasur fue víctima de equivocaciones, de estrategias político financieras que después han fracasado. A Cajasur se le vetó  una fusión (con Cajamurcia), bendecida por todos, pero que políticamente se consideró que no era la correcta. Después resultó que en Andalucía no quedó ninguna caja exclusivamente andaluza, pero a nosotros se nos impidió y luego la hizo otra caja andaluza. A Cajasur la llevaron a un callejón sin salida.

-La Iglesia quedó como la mala de esa película...

-Pusimos una última línea roja, que era la aprobación del acuerdo laboral. Cuando eso ni siquiera se consiguió, tuvimos que ir a la petición de que el FROB se encargara de la Caja.

-¿No cometieron errores?

-Los mismos que todo el sistema financiero. Se criticó que Cajasur había concentrado la inversión en la construcción... Bueno, eso lo hicieron todas.

-También se criticó a los canónigos por su influencia.

-Claro. Nos echaron la culpa de todo, acusándonos de falta de gestión, de falta de profesionalidad. Yo puedo decir que entre los seis canónigos de Cajasur teníamos más títulos universitarios que el resto del consejo. Los sacerdotes estuvieron 150 años y la llevaron bien… Ahora, con la crisis, el sistema de cajas de ahorros en España ha terminado, se han convertido en bancos.

-Vamos al Rocío. Recientemente estuvo allí...

-Estuve el domingo de Pentecostés. Ver la fiesta, con todas las hermandades, es una impresión muy grande. Hay una gran devoción a la Virgen. Hay también un sacrificio en la peregrinación, en el camino, que es duro, pero se vive con la alegría de Dios. Es una buena parábola de la vida.

-¿Qué importancia tiene la Jornada Mundial de la Juventud para la Iglesia?

-La Jornada Mundial de la Juventud será muy importante para la Iglesia de España. Estas jornadas han cambiado la perspectiva de obispos y sacerdotes. Han abierto los ojos para ver que la juventud de hoy tiene más sed de espiritualidad. La prueba es la respuesta mayoritaria de los jóvenes, que se ha visto en las diócesis cuando ha llegado el icono y la cruz.

-¿Benedicto XVI dejará algún mensaje especial?

-La palabra que el Papa dirija estará siempre en el mensaje de Jesucristo. Habrá un ambiente festivo, aunque la Iglesia no es una ONG, ni está para lo lúdico. Eso se desprende de la alegría del encuentro con Cristo.

-En los últimos meses parece que los obispos se llevan bien con el Gobierno…

-La Iglesia nunca se situó contra el Gobierno, no es la oposición. Tan sólo ha sido fiel a su doctrina, a su código moral, que son los mandamientos. Ha denunciado cuando había iniciativas que iban contra eso, pero no ha ido contra el Gobierno.

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