Atacan en Mondragón el vehículo de un trabajador de las obras de la Y vasca

  • Los violentos rompieron las lunas y arrojaron un cohete pirotécnico para incendiarlo

ETA y su entorno han ampliado el ámbito de su amenaza al atacar ayer por primera vez a un trabajador de una empresa que participa en las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV), cuyo coche particular fue objeto de un atentado durante la madrugada del miércoles en la localidad guipuzcoana de Mondragón.

El sabotaje se produjo a la una de la mañana, cuando dos personas rompieron las lunas del vehículo y arrojaron en su interior un cohete pirotécnico para incendiarlo.

El coche pertenece a un trabajador de nacionalidad búlgara contratado por una de las empresas adjudicatarias de las obras de construcción del TAV, un proyecto que ETA ha situado en su punto de mira.

La escalada de los violentos contra la construcción del TAV conoció su punto más extremo con el asesinato, el pasado 3 de diciembre en Azpeitia, de Ignacio Uría, responsable de la empresa Altuna y Uría, una de las adjudicatarias de las obras de la Y ferroviaria vasca.

El pasado 21 de enero, la organización terrorista hizo público un comunicado en el que reivindicó el asesinato de Uria y lanzó un "aviso claro" a los ingenieros, técnicos superiores, responsables o dirigentes de las empresas que participan en las obras del tren para que "suspendan sus trabajos". Este comunicado parecía excluir de su amenaza a los trabajadores de las constructoras adjudicatarias, lo que, no obstante, no fue óbice para el ataque de la madrugada de ayer a un empleado de una de estas compañías, a pesar de que no desempeña ningún cargo de responsabilidad.

El último atentado de este tipo fue cometido el 9 de febrero, con la colocación de una furgoneta-bomba ante la sede de Ferrovial-Agroman en el Campo de las Naciones de Madrid.

Además, las obras ferroviarias han sufrido casi medio centenar de ataques de violencia callejera desde finales de 2006.

En varias operaciones contra ETA y sus grupos de apoyo, las Fuerzas de Seguridad siempre han encontrado documentación e información detallada sobre las obras, así como panfletos contra el proyecto ferroviario, con argumentos muy similares a los utilizados en su día contra la central nuclear de Lemoniz, la presa de Itoiz o la autovía de Leizarán.

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