Consternación social por la muerte de Labordeta

  • Más de 26.000 personas han pasado por la capilla ardiente, instalada en las Cortes de Aragón, para despedir a un "hombre justo e íntegro que ha defendido y cantado a la libertad".

Comentarios 13

La muerte de José Antonio Labordeta ha causado una amplia consternación social por la pérdida de un "hombre justo e íntegro que ha defendido y cantado a la libertad", como han destacado las numerosas expresiones de pésame que se han sucedido y las miles de personas que pasan por su capilla ardiente.

El féretro con el cuerpo de Labordeta está expuesto en el Salón San Jorge del Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, donde los ciudadanos podrán manifestar sus condolencias también este lunes, hasta las 21:00. El ataúd  está custodiado a un lado por su familia, su esposa y sus tres hijas, y al otro por las autoridades de la Comunidad, encabezadas por el presidente Marcelino Iglesias.

Miles de personas, más de 26.000, han pasado este domingo ante el féretro, desde que la capilla se abrió al público, a las 18:15, para dar su último adiós al cantautor, escritor y político aragonés, que murió esta madrugada a los 75 años a causa de un cáncer de próstata que se le diagnosticó hace cuatro años. Ante un sencillo ataúd de madera cubierto por la bandera aragonesa y un centro de rosas rojas a sus pies con el texto: "Con cariño de tu esposa e hijas", ha pasado gente anónima que sentía admiración por Labordeta y su actitud política y cultural, según los testimonios recogidos.

Las primeros en entrar han sido una joven y su madre, ésta en una silla de ruedas, que han dicho que no lo conocían personalmente pero que querían despedirlo porque para ellas era un gran aragonés y un gran intelectual, y un compañero de la transición al que seguían desde que cantaba en las fiestas del PCE en Madrid. Una pareja de Zaragoza, que esperaba desde las cuatro de la tarde, junto a varias decenas de personas a que abrieran la capilla ardiente, han destacado la personalidad de Labordeta, un gran poeta y político y aragonés.

También entre las primeras personas en desfilar ante la capilla ardiente las había de otros lugares, como una señora que, con unos claveles rojos en sus manos, ha indicado que venía de Barcelona. Gonzalo Grande, un hombre de 40 años, con una bandera republicana sobre sus hombros, ha dicho que tampoco le conocía pero que, como todos los aragoneses, siente que "se ha perdido una persona especial, que unía en cualquier lucha". La mayoría de los que desfilan ante el féretro firman antes en el libro que se ha colocado en el Palacio de la Aljafería para que quien lo desee transmita sus condolencias a la familia. El fallecimiento de Labordeta ha causado una gran consternación en la clase política y cultural aragonesa y española, que se ha manifestado con numerosos testimonios de pésame y solidaridad con su familia.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios