La salida de Corbacho a Cataluña en apoyo al PSC abre la crisis de Gobierno

  • Chaves podría asumir las competencias de Trabajo y Bibiana Aído encabezar un macroministerio con Sanidad si Trinidad Jiménez gana las primarias en Madrid

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La crisis de Gobierno en la que José Luis Rodríguez Zapatero estaba meditando desde principios del verano se va a precipitar con la salida de su titular de Trabajo, Celestino Corbacho, como candidato de apoyo de José Montilla en las elecciones autonómicas catalanas, aún sin fecha fija, pero que se convocarán para el mes de noviembre. Según fuentes consultadas ayer por este medio, el ministro de Trabajo aceptará la propuesta que las agrupaciones de Hospitalet del Llobregat para ir en la listas de número tres por la provincia de Barcelona detrás de Montilla, actual presidente de la Generalitat. Este paso de Corbacho, del que se viene hablando desde el inicio de verano, precipita el anuncio de la crisis de Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero quiere esperar, no obstante, al 3 de octubre, día en que se celebran las elecciones primarias en el PSOE de Madrid. Si la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, consigue ganarlas supondrá, al menos, la salida de un segundo titular del Ejecutivo.

Pero el anuncio de la salida de Corbacho va a obligar a Zapatero a adelantar sus planes de cara a la opinión pública. Dos ministros andaluces, Manuel Chaves (vicepresidente tercero), y Bibiana Aído (Igualdad) están muy bien colocados. La figura de Manuel Chaves y su buena sintonía con los sindicatos le convierten en una persona adecuada para asumir esta cartera en su vicepresidencia, un cargo de escaso contenido ahora y desde el que puede jugar un papel de importancia de cara a la huelga general del 29 de septiembre y, en especial, a su posterior gestión. Por otra parte, Bibiana Aído es una de las personas que podría integrar la cartera de Sanidad. El caso es que la idea de Zapatero pasaba, al menos antes del verano, por concentrar ministerios y crear varios departamentos con muchas más funciones.

Una de las incógnitas es si el cambio afectará al núcleo duro del Ejecutivo, en especial a la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. Ella ha estado en la misma cartera desde el primer Gobierno de Zapatero en el año 2004, pero es cierto que en los últimos meses ha ido perdiendo notoriedad cuando antes era primordial en todos los asuntos. De hecho, en las negociaciones que el Gobierno lleva con el PNV para pactar los Presupuestos de 2011 quienes llevan la batuta son el de Fomento, José Blanco, y el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos, de hecho, han sido señalados como los vicepresidentes in péctore en los últimos meses debido a su relevancia ante los graves problemas que ha asumido el Gobierno. Sí parece muy consolidada Elena Salgado, vicepresidenta de Asuntos Económicos, que también está interviniendo a otros niveles en la negociación de los Presupuestos con los nacionalistas vascos.

Esta crisis de Gobierno sería la segunda que Rodríguez Zapatero afronta tras el inicio de la crisis económica. Coincide, además, con una etapa de gran desgaste, y en la el PP le saca ventaja al PSOE en todas las encuestas. La idea del presidente sería la de responder al tramo final de la legislatura con un Gobierno más político y, además, reducir el número de ministerios para dar una imagen de mayores esfuerzos de austeridad.

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