Desarme o brindis al sol

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El documento de EA y la izquierda abertzale estableciendo las condiciones para el fin de ETA, que incluye un alto el fuego permanente de la banda terrorista, una verificación internacional y la asunción de los principios Mitchell que se fijaron en el proceso de paz de Irlanda del Norte, no convence al Gobierno, que defiende, con buen criterio, que, a estas alturas del proceso, sólo cabe que ETA renuncie a la violencia.

Aunque no se puede despreciar este movimiento de la izquierda abertzale, por lo que tiene de debilidad, principalmente, para valorar en su justa medida un entorno que ha resultado clave dentro de la estrategia sanguinaria de ETA, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero debe insistir en que la única forma de verificar la renuncia a la violencia pasa por la entrega de las armas. Esa es la única verificación posible.

Desde ese punto de partida, convertidos en pura chatarra los fusiles, las pistolas y las bombas que han dejado un millar de víctimas por el camino, el fin de las amenazas y presiones "contra todas las personas" y la reparación y reconciliación de todas las víctimas de que recoge el documento son más creíbles.

Sin una ETA desarmada, con una banda terrorista con el macabro tiro en la nuca aparcado por problemas técnicos -así definen los dirigentes etarras la situación actual de derrota armada esperando mejores momentos-, la tregua que persigue la izquierda abertzale suena a un nuevo engaño, sobre todo cuando el documento reclama también la derogación de la Ley de Partidos y la cancelación de los procesos judiciales contra organizaciones vinculadas con la antigua Batasuna. Se pueden ahorrar su proclamación el próximo 27 de septiembre, con motivo del Gudari Eguna (Soldado Vasco).

Sólo con las armas de ETA a buen recaudo el traslado de presos a las cárceles del País Vasco y Navarra sería posible. Sólo con la renuncia a la barbarie bala a bala, bomba a bomba, puede la izquierda abertzale resucitar las cuestiones humanitarias que justificarían la liberación de presos con enfermedades graves.

Mientras tanto, ni caso.

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