ETA mata a un policía nacional en Vizcaya

  • Eduardo Antonio Puelles es asesinado en la localidad vizcaína de Arrigorriaga al estallar un explosivo adosado al depósito de su vehículo

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Eduardo Antonio Puelles es la última víctima de ETA. En esta ocasión, la banda terrorista acopló una bomba-lapa en el coche de este inspector jefe de la Brigada de Información en Bilbao para acabar con su vida.

Una mujer y dos hijos de 16 y 21 años es lo que deja la última víctima de ETA, de 49 años y natural de Baracaldo. El atentado se produjo la mañana del viernes en Arrigorriaga, donde vivía el inspector jefe, que llevaba desde 1982 en el Cuerpo Nacional de Policía.

La bomba-lapa, de entre un kilo y medio y dos kilos de explosivo, estaba colocada bajo el depósito de combustible del coche, que se encontraba en el aparcamiento público de la calle Santa Isabel. La explosión provocó el incendio de otros cinco vehículos estacionados en los alrededores.

Éste es el primer atentado con víctimas mortales de ETA en 2009 y el primero también desde que Patxi López accediera a la presidencia del Gobierno vasco. Si en el anterior asesinato de ETA, la banda terrorista había recuperado el método del tiro en la nuca, cuando asesino al empresario Ignacio Uría, propietario de una de las empresas que trabaja en la construcción de la obras del AVE, en esta ocasión ha utilizado el sistema de la bomba-lapa colocado en los bajos de un vehículo.

Los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tenían instrucciones para acentuar la medidas de autoprotección ante la posibilidad de que ETA atentara contra sus miembros, especialmente después de las elecciones vascas hayan posibilitado el nombramiento de un lehendakari no nacionalista. Se sabía que ETA quería saludar su llegada con atentados. De hecho, al día siguiente de la investidura de Patxi López, el pasado 6 de mayo, ETA hizo estallar un artefacto en un repetidor situado en un puerto de montaña del municipio cántabro de Guriezo, limítrofe con el País Vasco.

Eduardo Antonio Puelles ingresó en 1982 en el Cuerpo Nacional de Policía y ascendió a inspector jefe en 2002 gracias a su esfuerzo, voluntad y la “inestimable ayuda de su familia”, según señaló en un comunicado el Sindicato Profesional de Policía (SPP), al que estaba afiliado. En la nota, sus compañeros le definen como “un ejemplo de superación personal” y “un hombre bueno que amaba a su familia, a su pueblo y a la Institución a la que honraba pertenecer”. “Eduardo era un vasco noble y un español de corazón orgulloso de sus orígenes”, señalan. El SPP destacó “el recuerdo imborrable” que deja Puelles y  que sus asesinos “envejecerán” en la cárcel y serán olvidados “como cualquier otro asesino traidor”.

“Era cercano, sociable y se podía confiar en él”, dice Rosa, una  vecina de Arrigorriaga. “La gente del barrio sabía en qué trabajaba”, añade, lo que aviva las sospechas policiales de que los terroristas disponían de información sobre el inspector Puelles que habría salido de su entorno vecinal.

La investigación policial atribuye este atentado, según las primeras hipótesis, a los mismos miembros de ETA que perpetraron otros tres atentados con bomba en Bilbao todavía no esclarecidos y que se cometieron a pocos kilómetros de donde fue asesinado ayer Eduardo Puelles. Estos atentados fueron sendas bombas contra el escolta Gabriel Ginés y contra una sede socialista, ambos cometidos en el barrio bilbaíno de La Peña (junto a Arrigorriaga) en octubre de 2007 y abril de 2008, respectivamente, y la bomba-lapa colocada en el coche de un agente de la Policía del barrio de Zorroza en septiembre de 2008.

Éste es el primer asesinato de ETA en lo que va de año, mientras que en 2008 fueron cuatro las personas asesinadas: el empresario vasco Ignacio Uría Mendizabal murió el 3 de diciembre tras recibir dos disparos en un aparcamiento de un restaurante; el 22 de septiembre se produjo la muerte del brigada del Ejército Luis Conde de la Cruz por la explosión de un coche-bomba en el edificio del Patronato Militar Virgen del Puerto en Santoña (Cantabria); el 14 de mayo, ETA acabó con la vida del guardia civil Juan Manuel Piñuel con una furgoneta-bomba de gran potencia que situó junto al cuartel del instituto armado en Legutiano (Álava) y que hizo explosionar sin previo aviso. Y el 7 de marzo, dos días antes de las elecciones generales, ETA asesinó al ex concejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco, tiroteado cuando acababa de subirse a su coche para ir a trabajar en su puesto de cobrador de peaje de la autopista AP-1 en la vecina Bergara.

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