El Gobierno catalán alega que no calibró la "violencia" de los indignados

  • El domingo se levantará la acampada del Movimiento 15-M en la Puerta del Sol

El consejero de Interior, Felip Puig, alegó ayer en el Parlamento catalán que el operativo policial que se desplegó el 27 de mayo en la acampada de los indignados en la Plaza Catalunya, que tenía solo por objetivo retirar objetos peligrosos de cara a la celebración de Canaletes, no calibró la "agresividad y violencia" con que reaccionarían los acampados.

En una comparecencia en la comisión de Interior del Parlament, Puig reconoció que el operativo se desarrolló de manera muy diferente a como lo previeron, ya que en principio debía durar dos horas, y lo achacó a la resistencia de los acampados.

Los participantes en el Movimiento 15-M de Madrid han acordado levantar el próximo domingo la acampada de la Puerta del Sol, donde, sin embargo, permanecerán algunas personas que así lo han decidido voluntariamente.

"La estructura se mantiene aunque se levante la acampada", subrayó un portavoz, que aseguró que los trabajos del Movimiento 15-M seguirán adelante en las asambleas de barrio.

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