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El Madrid político: ¡qué tropa!

  • Tormenta. La capital y la comunidad siempre han sido plaza difícil para todos los partidos y también la más deseada, pero nunca como ahora se han vivido convulsiones tan serias.

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El Madrid político: ¡qué tropa!

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Era la joya de la corona del PP y el oscuro objeto de deseo socialista, pero los populares perdieron la Alcaldía y pueden perder el Gobierno regional, mientras el PSOE afronta una crisis de dirección de imprevisibles consecuencias y en Podemos se visualiza una fractura que deja muy dañada la imagen de Pablo Iglesias como máximo dirigente nacional.

Tampoco Ciudadanos sale bien parado de la crisis política madrileña: acosa a Cifuentes para que dimita pero si no lo hace el partido de Rivera tendría que apoyar una moción de censura de Podemos y PSOE, lo que no acaba de convencer a su electorado; por otra parte, la situación ha dado protagonismo a su responsable regional, Ignacio Aguado, que en esa sobreexposición no se ha presentado como un dirigente con el liderazgo que se supone al candidato madrileño de un partido que se presenta como el único capaz de remediar la complicada situación del país.

Si Cifuentes no dimite, C's debería apoyar una moción de censura que no acepta su electorado

La crisis deja malherida a una Cifuentes que formaba parte de las figuras más representativas del PP actual y del futuro. Que haya habido irregularidades en la tramitación de su máster es quizá lo menos relevante de su situación, porque no le falta razón cuando dice que ella cumplió con todo lo que le exigió la Universidad Rey Juan Carlos, que no pidió la documentación que le facilitaron, que estaba falsificada o "reconstruida", y que entregó los trabajos que le pidieron.

morir matando

Lo peor fue la gestión de todo el asunto, que ella fue agravando con las explicaciones confusas, los desmentidos de profesores y las acusaciones a la Universidad como responsable de las presuntas irregularidades. Se enredó en su enredo, al punto de que cuando se encuentra más herida lanza una ofensiva contra Esperanza Aguirre al presentar en la Fiscalía una querella por presuntas irregularidades en construcción de la fallida Ciudad de la Justicia, con varios edificios abandonados y sin terminar. La querella ha sentado como un tiro en Génova, donde afirman que la aún presidenta presume de que va a "morir matando". Por otra parte Cifuentes destrozó la convención de Sevilla, que tenía como objetivo el relanzamiento de la formación. Relanzamiento abortado.

Al principio de la polémica media docena de voces autorizadas declararon su apoyo, aunque con el tiempo sólo ha contado con el único de María Dolores de Cospedal. Otros prefirieron no pronunciarse o hacerlo con la máxima cautela, incluido Rajoy. Cuando se cumple casi un mes de que se conocieran los primeros datos del máster, de lo que más se habla en el PP es de si la dimisión inducida se va a producir antes o después del 2 de mayo, fecha en la que la presidenta debe presidir la recepción de la fiesta de la Comunidad y que es cita de personalidades, a la que acuden miembros del Gobierno y representantes de la oposición. Una situación incómoda para el PP en general y para Cifuentes en particular. Desde su entorno, abiertamente, admiten que no pueden garantizar la asistencia de la presidenta a citas concertadas para los próximos días, una especie de "confesión" de que no están seguros de que Cifuentes continúe en su cargo.

Ciudadanos, si dimite Cifuentes, podrá presumir de que es a ellos a los que el PP entrega su cabeza, porque han asegurado que si no deja el cargo apoyarán la moción que convertiría en presidente a Ángel Gabilondo. Pero el apoyo a esa moción es un riesgo para C's, cuyo caladero de votos está fundamentalmente en el PP, aunque también en el PSOE en menor grado; los desencantados de Rajoy que ven en Rivera el perfil que buscan, de ninguna manera aceptarían respaldar a un candidato que pacta con Pablo Iglesias. Ese pecado fue el que provocó la fuga de votos del PSOE hace dos años.

el abrazo del oso

Podemos cuenta con un ingrediente añadido para el rechazo de la gente que se acerca a C's: su ambigüedad respecto al independentismo catalán. Y otro dato más: es un partido en franca decadencia, con una seria descomposición interna. Una vez asumida la sorpresa de pasar de la nada a ser el tercer partido nacional, han aparecido importantes discrepancias entre Podemos y sus satélites, que ya ni siquiera aceptan formar parte de sus siglas.

En Madrid esa crisis se visualiza más que en cualquier otra región. Errejón, humillado tras perder Vistalegre 2, que provocó su desalojo de la Portavocía parlamentaria y ser relegado no a las tinieblas pero casi, se hizo fuerte n Madrid enfrentado con el líder oficial, Ramón Espinar, que es lo mismo que decir enfrentado con Iglesias.

Le lanzó un órdago advirtiendo que no se presentaría al Gobierno regional si no se le daba libertad para elegir su equipo, su lista, y el nombre con el que concurrir a las elecciones. El órdago coincidió con la sospechosa filtración de un escrito de Carolina Bescansa, que apoyaba a Errejón, en el que exponía la estrategia para hacerse con el poder en Madrid en 2019 como primer paso para relevar a Iglesias en 2020. A éste le faltó tiempo para convocar a Errejón y a Espinar y llegar a un acuerdo de lista conjunta. Bescansa queda fuera de juego y probablemente fuera de la política y cabe preguntarse si, con esa fórmula que se presentó apaciguadora con sonrisas y frases de amistad inquebrantable, no se estaba escenificando el abrazo del oso de Iglesias a Errejón. El primero no perdona... salvo que el segundo lograra un éxito apoteósico en las autonómicas de 2019.

A esto se suma que en Podemos, a nivel nacional, cada vez es más evidente la incomodidad que provoca en el poder omnímodo del binomio Pablo Iglesias-Irene Montero y el apartamiento de la mayoría de los fundadores.

En esas aguas revueltas el PSOE sueña con el derrumbamiento de Cifuentes y el éxito de la moción, aunque saben que Rajoy es capaz de empujarla a que presente su dimisión para ser sustituida por otro miembro del partido. No tiene mucho donde elegir, porque debe tener escaño en la Asamblea de Madrid y el grupo no está sobrado de cabezas brillantes. Tampoco el partido de Pedro Sánchez, con un secretario regional, José Manuel Franco, que también engordó su currículum. En los últimos días se ha convertido en un hombre maldito para el PSOE al conocerse que, hace pocos meses, en un encuentro con Manuela Carmena le planteó la posibilidad de ser candidata socialista a la Alcaldía, ante las dudas de la regidora de repetir con Podemos.

Franco ha dicho que se trató de una charla informal, otros afirman que fue algo más que "informal", la dirección federal del partido ha desmentido que piensen en Carmena y recuerdan que cualquier candidato debe ser elegido por primarias... pero el mal estaba hecho.

Madrid siempre ha sido plaza difícil. Siempre, para todos los partidos. Y ha sido siempre también la plaza más deseada. Pero nunca como en esta ocasión se han vivido convulsiones tan serias. Tanto que hoy es difícil prever qué va a ocurrir no a medio plazo, sino la semana próxima. Las tropas de los cuatro partidos nacionales luchan entre sí... y con sus propios compañeros.

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