Tiempo de elecciones

LA sesión de control al Gobierno de ayer en el Congreso tuvo varios preámbulos más importantes que el propio debate parlamentario, que consumió, de nuevo, más minutos basura de la confrontación interminable entre el PSOE y el PP en una legislatura que apura sus últimos meses.

Por un lado, dos centenares de indignados -muchos de ellos durmieron en la calle- se apostaron en los aledaños de la Cámara Baja, en la plaza atlética de Neptuno, para protestar con música de viento contra la reforma de los convenios colectivos, que salió adelante por los pelos gracias a la abstención in extremis de CiU y PNV. El presidente del Congreso, José Bono, aprovechó para pedir al 15-M que escuche "por inteligencia" a los políticos. Y, ya puesto, construyó una recomendación bonísima, con profundas raíces judeocristianas: "Conviene que los españoles nos escuchemos y escuchar al que discrepa es bueno. Hay que tener los oídos bien abiertos y escuchar las críticas".

Por otro, en la bancada socialista y en las cafeterías cercanas, se respiraba un adelanto electoral para el que el PSOE -y también el PP- se prepara entre bambalinas. La designación en el PSOE de Jesús Caldera, Cristina Narbona y Elena Valenciano como responsables del programa electoral, la ponencia de la Conferencia Política y la coordinación de campaña, respectivamente, es la prueba inequívoca de que el presidente del Gobierno no agotará la legislatura. La fecha de los comicios generales que más suena es la del 27 de noviembre -también las del 20 de noviembre y 4 de diciembre-. En Andalucía, sin embargo, todo hace indicar que el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, cumplirá su palabra y agotará la legislatura para ganar tiempo.

En cuanto a la sesión de control, Rodríguez Zapatero y Rajoy no se pusieron de acuerdo, en esta ocasión, en las cifras de la recaudación de este año. Mientras que el presidente del Gobierno aseguró que las previsiones se habían cumplido al 99%, con una recaudación en el primer cuatrimestre de 63.350 millones de euros (un 4,1% más que en 2010), el líder de la oposición ofreció datos parciales sobre el IRPF, el impuesto de las sociedades, los impuestos especiales y el IVA que indicaban lo contrario. Como en otras sesiones, el leonés acabó pidiendo a su contrincante que ayudara a crear credibilidad, y el gallego le respondió con la brocha gorda que tan buenos resultados electorales le ha dado: "El Gobierno es una losa para la economía española y el principal obstáculo para su recuperación".

En el cara a cara del número dos del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, con la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, se vivió lo mejorcito de la mañana. Ella volvió a golpear de nuevo sobre la incompatibilidad que aprecia su partido entre la candidatura del socialista a la presidencia del Gobierno y sus actuales responsabilidades de Gobierno. Y, como suele ser habitual, empleó una serie de frases redondas: "El Gobierno de España no puede ser la plataforma electoral de nadie… Señores del Grupo Socialista, tanto que decían que viene Rubalcaba, genio y figura, será genio y figura pero hasta la candidatura". Cosechó una cerrada ovación de su bancada.

Pérez Rubalcaba, con el cuajo que le caracteriza, sintió curiosidad por el principio que el PP aplica para exigirle que renuncie a sus cargos en el Ejecutivo. Y entró a matar: "Ustedes han pasado la legislatura sesteando y pidiendo elecciones anticipadas… Trabajar, nada. Usted, sí. Sigue mi agenda y memoriza su intervención, lo cual le debe llevar bastante tiempo. En esa obsesión por no trabajar dan una vuelta de tuerca: no sólo no quieren trabajar ustedes, ahora no quieren que no trabaje yo". Levantó el entusiasmo de los suyos.

Tras el turno de preguntas a la vicepresidenta económica, Elena Salgado, que tuvo que responder a las últimas recomendaciones del FMI, Manuel Chaves cubrió el expediente cumplimentando una interpelación del PNV sobre las lenguas cooficiales. Lo dicho, tiempo de elecciones.

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