Un café con CiU

de San Jerónimo

C on el presidente del Gobierno haciendo las Américas -ayer participó en una reunión del más alto nivel sobre el Sahel y ofreció una conferencia en la Americas Society- y la prima de riesgo de nuevo caminito del segundo rescate o como quieran llamarlo, la sesión de control al Gobierno de ayer en el Congreso se jugó más en los pasillos y la cafetería que en el propio hemiciclo. De entrada, a propósito del órdago independentista de CiU y compañía, la vicepresidenta se tomó un cafetito -peor hubiera sido un menta-poleo- con el portavoz-adjunto de los convergentes, Josep Sánchez-Llibre, que le dijo que "la cosa de Cataluña va en serio". Y tan en serio debe de ir que el titular de la cosa nacionalista, Josep Antoni Dura i Lleida, antaño defensor de una Cataluña española, azote de andaluces y mariquitas, se quitó de en medio de nuevo. Oficialmente, estaba en vísperas de una operación de menisco. ¿Una dura entrada política de Artur Mas?, se preguntaban ayer los analistas políticos más veteranos.

Como la calle no estaba ya calentita, otro catalán, el titular del Interior, Jorge Fernández Díaz, salió en los pasillos en defensa de la actuación policial que dejó anteanoche un reguero de heridos y detenidos en los aledaños de la Cámara Baja. En concreto, dijo que los antidisturbios actuaron "magníficamente" ante "algunos manifestantes" que emplearon "demasiada violencia".

También fuera del hemiciclo, los socialistas andaluces, que no pudieron preguntarle de nuevo a Montoro sobre el anticipo de 1.000 millones solicitado por la Junta al estar el ministro muy ocupando intentando la cuadratura del círculo con los Presupuestos de 2013, salieron en rueda de prensa para reclamarle al Gobierno que deje de enredar con los dineros del IVA y el IRPF recaudados en Andalucía. Miguel Ángel Heredia y Javier Barrero, que actuaron como el nuevo tándem del socialismo andaluz con mando en plaza en la Cámara Baja, le pidieron que no mezcle el anticipo con el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). Para enmarcar la denuncia, el político onubense recordó que la Comunidad Valenciana y Cataluña han recibido en concepto de anticipo 1.300 y 1.805 millones de euros, respectivamente. Y advirtió de que Andalucía no aceptará "condiciones de trágala".

En declaraciones a TVE, el ex ministro de Trabajo y portavoz de Economía del PSOE en el Congreso, Valeriano Gómez, declaró que si el Gobierno continúa con sus políticas de "ajuste sin fin, a toda costa y a cualquier precio" España está abocada "a la insolvencia".

En el debate en la sesión de control propiamente dicho, las Sorayas actuaron como primeras espadas. La vicepresidenta le reprochó a su tocaya socialista que, en la "difícil" situación que vive España, el PSOE se dedique a hablar de reforma constitucional y financiación autonómica. En esta ocasión, la Rodríguez sólo tuvo que recordarle que hace pocos días el que hablaba de financiación autonómica era el PP, pero lo hacía con dos voces bien distintas: la vicepresidenta anunciando el pasado viernes que se trataría en la Conferencia de Presidentes, y la secretaria general, María Dolores de Cospedal, negándolo el lunes pasado. Para colmo, le dejó una pregunta envenenada en el aire: "¿El Gobierno prevé revalorizar las pensiones en función del IPC?".

De lo poquito con cierto interés que arrojó ayer la arena política parlamentaria de la sesión de control fue el debate que protagonizaron el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, y la secretaria de Empleo del PSOE, Inmaculada Rodríguez-Piñero. Al preguntarle la socialista por el rescate y la incertidumbre que el Gobierno está generando en la Comisión Europea (CE), el titular de la cartera económica contestó echando balones fuera: "La CE no ha comentado nada sobre la generación de incertidumbre. Ha sido el comisario Almunia". Al final, Almunia va a ser comisario de policía.

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