El 90% de peticiones de asilo son rechazadas

  • CEAR acusa a España de convertirse en una "fortaleza indiferente a la violación de los derechos humanos"

La Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) denunció ayer que España es una "fortaleza indiferente a la violación de derechos humanos" como demuestra el hecho de que, en 2010, de 2.155 personas que pidieron asilo, sólo 260 lo consiguieron. Con estas cifras, España "alcanza un mínimo histórico en su débil compromiso con las personas que intentan llegar en busca de protección internacional", subrayó la secretaria general de CEAR, Estrella Galán, al presentar ayer el informe La situación de las personas refugiadas en España.

El informe detalla que otras 351 personas obtuvieron "protección subsidiaria" (para quienes no cumplen los requisitos del refugiado, pero su retorno les pondría en peligro) y otras 20, "protección por razones humanitarias" (por ejemplo, la que obtienen enfermos o mujeres embarazadas). "Esto es prueba de las enormes dificultades que han puesto para poder acceder al procedimiento de petición de asilo en España", afirmó Galán, quien lamentó que España y la UE hayan optado por el control de la migración y hayan "olvidado las políticas de asilo o protección". Además, advirtió de que las cifras de 2010 "están eclipsadas" por las 406 solicitudes presentadas por presos cubanos y sus familiares fruto del acuerdo entre las autoridades españolas y cubanas

En segundo lugar en número de peticiones de asilo se encuentra Nigeria con 237, seguido de Argelia, con 175; Guinea-Conakry, con 166, y Camerún 155.

En cuanto a Colombia, el descenso en las peticiones se hace especialmente evidente ya que, mientras en aquel país la situación de los derechos humanos "empeora", el número de solicitudes de asilo cayó a 123, la mitad que en 2009.

Según CEAR, "la inadmisión a trámite y la denegación masiva por parte de Interior de las peticiones de asilo de Colombia tuvo como consecuencia un brusco frenazo en la salida de nacionales de este país hacia España".

El descenso en las solicitudes también se explica por la "externacionalización de fronteras" que supone dejar en manos de otros países la competencia del control de movimientos migratorios. Así, personas que huyen de conflictos y violaciones de Derechos Humanos "quedan atrapadas en países de tránsito", generalmente en países de la costa africana con los que España ha firmado acuerdos de control de migraciones.

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