La Crónica

Don quijote, entre cipreses

  • Hace 25 años que la Compañía Nacional de Danza no interpretaba un ballet clásico completo como este

Los cipreses cimbreantes del Generalife aportaron anoche una belleza muy especial al ballet Don Quijote, producción de la Compañía Nacional de Danza. La coreografía, de su director artístico, José Carlos Martínez, está inspirada en las célebres de Marius Petipa y Alexander Gorski, sobre música de Ludwig Minkus.

En el corazón de la Alhambra la fantasía manchega cobró embrujo. Los aires del sur sentaron bien a este Don Quijote poético al que no faltaron ni sus molinos de viento, ni sus lanzas, ni el espíritu amoroso omnipresente de su adorada Dulcinea.

La compañía superó el reto que suponía adaptar a un espacio abierto como el Generalife este ballet en 3 actos que se estrenó el pasado diciembre en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con dirección musical de José María Moreno. Anoche tuvo un exquisito y colorista estilo y unos decorados de gran calidad que convertían la escena en una suerte de cuadro o pintura.

Pudimos ver las evoluciones del romance entre los jóvenes Basilio y Quiteria, y sufrir con los mil y un contratiempos que surgían a la pareja. El cuerpo de baile, perfectamente sincronizado y con una gracia y expresividad muy nuestras, donde no faltaron abanicos y panderetas.

José Carlos Martínez ha rescatado la esencia de nuestra danza, a pesar de ser Don Quijote una versión del clásico ruso francés. El director de la Compañía Nacional ha apostado, con muy buen criterio, por ser respetuoso con nuestra cultura y tradición, alejándose del típico “ballet para turistas ”. Las pequeñas adaptaciones de iluminación y otros aspectos técnicos que se han debido hacer para representarlo en elGeneralife lo han enriquecido.

El vestuario de Carmen Granell, inspirado en el folclore español ayudaba a distinguir a cada personaje, con una identidad claramente definida gracias a la ropa. La tradición de la escuela bolera y las pinturas de Velázquez han sido la inspiración para este vestuario tan adecuado y enriquecedor.

Un ballet maravilloso, con sello español,  que ha rescatado las zapatillas de punta para la Compañía Nacional de Danza, que casi las había olvidado durante los años que ha apostado por la danza contemporánea. Con el patrocinio de CajaGranada Fundación ha sido la primera vez, en 25 años, que la Compañía Nacional de Danza presenta un ballet clásico completo.

José Carlos Martínez ha demostrado, que con pocos medios y altas dosis de creatividad se pueden hacer grandes cosas. Mañana podremos volver a ver a la CND con una gala homenaje a Maya Plisétskaya, de la que aún quedan entradas.

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