CRÓNICA

Cinco generaciones de arte y talento

  • Juan 'Habichuela' Nieto ofreció en el Patio de los Aljibes un recital sensual, lleno de fuerza y juventud

 Digno heredero de una espectacular saga de artistas, Juan 'Habichuela' Nieto (Granada, 1988) dio ayer lo mejor de sí mismo en el Patio de los Aljibes. Por algo el maestro Enrique Morente  lo fichó cuando era un adolescente para llevárselo a que actuara con él en Nueva York. La frescura y habilidad que le caracterizaban en aquella época se han perfeccionado y, a los 27 años que tiene ahora, ha sabido imprimir a su guitarra una voz muy personal que promete una innumerable lista de éxitos. No  sólo interpreta, también compone. En esta ocasión estrenó un encargo del Festival titulándolo Diez canciones para la Alhambra, un nombre evocador. 

Paso a paso, las cuerdas de su guitarra fueron desgranando Oratorio (rondeña);  Patio de los Arrayanes (trémolo); Torre de la Vela (soleares); Baños (tanguillos); Alcazaba (tema libre); Palacio de los Leones (copla); Puerta del Vino (zapateado); El harén (nana); Torre de la Justicia (bulería), para finalizar  con la rumba Plaza de los Aljibes.  

Se nota que la guitarra es el instrumento con el que Juan expresa penas y alegrías, sueños y decepciones. Una compañera de verdad.  Interpreta con alma y con buen gusto. Sabe ser dramático y alegre, se mueve bien en todos los registros. Le gusta la tradición, pero también se arriesga con nuevas propuestas e incluso ha colaborado  con grupos independientes como Los Planetas. No se para ante nada y todo lo hace con sentimiento, entregándose en cada compás, en cada rasgueo. En 2011 fue galardonado con el Bordón de Oro del Festival de las Minas. No resulta extraño que ya se le empiece a comparar con Paco de Lucía.  

Siempre es grato que el flamenco suene en Los Aljibes,  lugar emblemático de la Alhambra donde se celebró el Festival de Cante Jondo de 1922 que Falla y Lorca organizaron para dignificar un arte tan grande y tan nuestro. Los cantaores llegaron desde todos los lugares, los más pobres incluso andando, con tal de participar en aquel evento mítico de principios de siglo. La rumba Puerta de los Aljibes que cerró el recital recordó aquel acontecimiento. 

Juan Habichuela Nieto, que ocupa el quinto puesto de una saga mítica -le preceden cinco generaciones que empiezan en Tío Miguel pasando por Ketama- bebe de esa sabiduría que, a veces, dan los genes y se acrecienta con mucho trabajo diario y horas de estudio y ensayo.  Saber rodearse de buenos profesionales también es importante, ayer actuó con un grupo de músicos de diversas procedencias, que supieron arroparlo y enriquecer su trabajo. 

Todos grandes conocedores del flamenco y expertos en dialogar con él desde sus respectivas especialidades. Hicieron posible una actuación versátil, joven pero con madurez, llena de ritmo y de color.  Antonio de la Luz, granadino, a la guitarra. El barcelonés Joan Masana, al contrabajo.  David Moreira, violinista venezolano afincado en España. Y Juan Carmona, magnífico en la percusión en un concierto que fue transmitido en directo por Radio Clásica.

Juan Habichuela Nieto ha conseguido un gran éxito con su disco  Mi alma a solas. Tiene muchos registros y se nota que su carrera musical marca su vida.  Además, estaba emocionado por tocar en el corazón de Granada, en un rincón con tantas connotaciones para el flamenco como la Plaza de los Aljibes. El público lo acogió con entusiasmo rompiendo el famoso maleficio de "nadie es profeta en su tierra".  Anoche, este joven granadino a quien ya no se le puede llamar promesa sino realidad, se metió al público en el bolsillo. Fue un soplo de juventud y aire fresco. Por cierto, magnifico trabajo el del equipo del Festival. Es extraordinaria la amabilidad de todos ellos. También de los voluntarios, que con sus camisetas rojas están pendientes de todos los detalles. Concretamente anoche, Antonia y Carmen, encargadas de entregar los programas. Un saludo a dos personas que también lo merecen, Mercedes y Gema. La verdad es que cuando la profesionalidad está presente cada uno en lo que hace todo se vive de manera más agradable. 

Anoche, incluso el calor empezó a hacerse más llevadero alrededor de las once. La brisa también quiso asomarse para disfrutar de la guitarra de Juan Habichuela Nieto. Muy buen trabajo, coherente desde principio a fin, felicidades y hasta pronto.

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