'Back Soon': Anspach dice sí a las drogas blandas

Reencuentro algo desalentador con Anspach; la recordábamos poniendo a Karin Viard en un brete (la elección entre darse quimioterapia o seguir con un embarazo) en Haut les coeurs!, filme que terminaba, misterioso, con una pantalla negra que abolía cualquier síntesis final. Más de diez años después, la realizadora islandesa ha compuesto en Backsoon una comedia ligera y automática que parece confirmar su disposición a no complicarse demasiado la vida profesional. En la misma línea que los filmeserasmus de Klapisch, la Europa que se pinta aquí queda suturada por el buen rollo y la mecánica absorción de los distintos: así, un francés y una irlandesa que visitan Rejkiavik se acoplan con naturalidad a la roadmovie de vuelta a casa que ha emprendido Anna, brusca y sincera dealer de marihuana a punto de consumar su sueño de abandonar empleo y país. Y mientras llega al hogar, allí la esperan sus clientes, gente amable y liberal que no se mete crack ni heroína sino sólo fuma maría pacíficamente. Para sostener la narrativa durante 90 minutos, Anspach sazona los volantazos con música pegadiza y añade paupérrimas subtramas.

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