'Just another love story': El cine y los 'crash test dummies'

Crash test dummies: muñecos de apariencia humana que se utilizan para realizar pruebas automovilísticas. Estos maniquíes son sometidos a colisiones, aceleraciones o frenazos con el fin de comprobar las prestaciones del vehículo en situaciones límite. En una de las escenas de Just another love story, nuestra protagonista es sometida a un brutal test que la convierte en un crash test dummie de carne y hueso. Su accidente de coche, suceso que pondrá en marcha la enrevesada y caprichosa charada de identidades cambiadas de este thriller posmoderno, nos es mostrado de manera hiperrealista, a cámara lenta y con música de fondo, recreándose en la plasticidad (publicitaria) de un cuerpo desfigurado por el metal y los cristales rotos.

Esta secuencia encierra la clave de lectura de este exitoso filme danés: se trata de manejar a los personajes y al espectador como si fuesen muñecos inertes y pasivos, zarandearlos con emociones primarias y mucho fuego de artificio, someterlos a la dictadura de la estética de la saturación y el punto de vista, ponerles trampas para comprobar su fiabilidad, su nivel de credibilidad o su paciencia. Insustancial y vacía tras todo su aparatoso mecano autoconsciente, Just another... se reviste además de (falsa) modernidad para contar una historia de amor muy vieja. A su director le auguramos un futuro contrato en Hollywood y a la cinta un gran éxito de público. Es lo que hay.

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