Fórmula 1

El Circuito de Cataluña cumple con éxito dos décadas de historia

  • Su primera piedra se colocó un 24 de febrero de 1989

Veinte años de carreras, de olor a gasolina, asfalto y goma quemada. Veinte años en los que el ensordecedor ruido del motor se ha mezclado con los gritos de una afición entregada con cada adelantamiento, con cada apurada de frenada, cada vez que un piloto ha llevado su máquina al límite en la recta de final de meta.

Aquel 24 de febrero de 1989, Cataluña empezó a recuperar parte de su historia, la historia que había empezado a forjar en el circuito urbano de Montjuïc 55 años antes, la historia que le otorga el reconocimiento mundial como uno de los lugares con mayor tradición en las competiciones de dos y cuatro ruedas.

Fue en octubre de 1986 cuando el Parlamento catalán aprobó por unanimidad una proposición no de ley, instando al Consejo Ejecutivo a «coordinar organismos pertinentes, con la finalidad de estudiar y unir esfuerzos para la creación de un nuevo circuito permanente de velocidad».

De aquella iniciativa nacería el Circuito de Cataluña, que vio colocada su primera piedra aquel 24 de febrero del 89 gracias al impulso del Consorcio formado por la Generalitat, el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) y el Ayuntamiento de Montmeló, aprovechando la sinergia de inversiones generadas con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92.

Cinco días después de su inauguración, el 10 de septiembre de 1991, el trazado barcelonés acogió la primera carrera oficial, el Campeonato de España de Turismos, con la victoria del ex piloto de Fórmula Uno, Luis Pérez Sala.

El 29 de septiembre de 1991 se disputó el 35º Gran Premio de España de Fórmula Uno, con unos 20.000 aficionados en las gradas y después de 16 años de ausencia en territorio catalán, ya que Montjuïc albergó el último en 1975.

Aquel fin de semana, un jovencísimo Michael Schumacher estuvo liderando las tandas de entrenamientos y el británico Nigel Mansell aplazó, con su victoria en carrera, el tercer título mundial de un brasileño inalcanzable sobre asfalto mojado cuya prematura muerte en Imola tres años después lo convertiría en una leyenda: Ayrton Senna.

El Mundial de Motociclismo llegaría un año más tarde con la celebración del Gran Premio de Europa, nombre que cambiaría por el de Cataluña a partir de 1995.

Desde entonces, el trazado barcelonés no ha parado de crecer, de mejorar sus estructuras, sus servicios y su oferta deportiva, hasta convertirse en uno de los recintos más emblemáticos del deporte español y en uno de los circuitos de motor más importantes del planeta.

Con unas instalaciones polivalentes capaces de albergar las mejores pruebas internacionales o satisfacer las necesidades del alquiler más específico, el Circuito tiene una superficie total de 120 hectáreas, 48.000 m2 de superficie de 'paddock' y 32.000 plazas de aparcamiento.

Cuenta además con 36 cámaras de televisión de circuito cerrado, 48 boxes, 37 pisos 'box' en el edificio de boxes, espacios de hospitalidad, 36 suites ubicadas en la tribuna principal, sala de prensa y de reuniones informativas, restaurante permanente con capacidad para 200 personas, 8 bares permanentes para carreras y otros eventos, túnel de lavado de vehículos, gasolinera, zona exterior para la práctica de 4x4 y 2 helipuertos.

El progresivo crecimiento del Circuito de Cataluña se ha plasmado en su actual impacto económico (sus actividades generan unos 170 millones de euros anuales), en la afluencia de público -registra aforos superiores a los 100.000 espectadores los días en los que se celebra una carrera de MotoGP o un Gran Premio de Fórmula Uno- y en la ampliación de sus tribunas.

Cuando se inauguró había 22.000 plazas disponibles y actualmente la cifra de asientos permanentes se acerca a los 80.000, destacando la tribuna de recta de meta diseñada por Hermann Tilke, la imagen más emblemática del circuito junto a la torre-marcador ubicada en la misma zona.

Su técnico trazado (4.655 metros en su versión de Gran Premio FIA) y el favorable clima mediterráneo del que goza su ubicación lo convierten en uno de los favoritos de los pilotos punteros de las diversas especialidades para llevara a cabo sus entrenamientos de pretemporada.

La pista también ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de estos 20 años, fundamentalmente para adaptarse a los distintos cambios de normativa en aras a mejorar la seguridad como, por ejemplo, la introducción en 2007 de una 'chicane' en la curva del estadio, para reducir la velocidad en la entrada a la recta de meta.

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