Aires de modernidad, clasicismo y romanticismo

  • Fernando Claro marca un punto y aparte durante la segunda edición de Andalucía de moda. El diseñador asombró con su soberbia puesta en escena durante una jornada en la que también se siguieron con atención las exquisitas colecciones de Luchi Cabrera y Pol Núñez.

“¿Por qué Fernando Claro aún no desfila en Cibeles?”. Era la pregunta que numerosos expertos se hacían tras disfrutar una propuesta titulada “El elefante y la metáfora”. Pero la denominación era lo de menos. De hecho, Claro logró gracias a la contundencia su colección que el interés de los asistentes se centrara sobre unos modelos de impecable confección realizada en tonos que oscilaron entre los maquillaje de las primeras apariciones y los negros y plata con los que el sevillano concluyó su desfile.

Pantalones de pitillo y chaquetas con blusas se combinaron junto a una de las tendencias que, hasta ahora, más se han aplaudido sobre la pasarela de Andalucía de moda”: los minivestidos que, reducidos a la mínima expresión, permiten explorar la sensualidad de la figura femenina. Aparte, nota innovadora, el creador dejó al descubierto las hombreras, recurso que, tradicionalmente bajo los tejidos, se convirtió en un complemento más de los conjuntos presentados donde, sin sostén aparente que las unieran a los hombros, desafiaron las leyes de la gravedad.

Faldas de gasa transparente, con formas redondeadas o resueltas con elegantes plumas y chaquetas que jugaban sobre las caderas, contribuyeron a potenciar la imagen de modernidad y buen gusto de una de nuestras figuras con mejor olfato a la hora de marcar las directrices de los nuevos caminos del diseño. Un planteamiento carente de excentricidades pues, cuando existe talento, todo eso, sobra.

Ya por la tarde, Luchi Cabrera regresó al clasicismo, también necesario, a través de unos trajes con largos hasta la rodilla confeccionados en diversas bases tornasoladas idóneas para ocasiones señaladas. Pechos con tiras cruzadas o pequeños frunces, conjuntos de dos piezas y, sobre todo, las túnicas finales –en las que, sobre ceñidos y, de nuevo, minúsculos cuerpos, se sobreponían gasas hasta los pies idóneas para seducir desde la insinuación– constituyeron sus líneas maestras. La creadora, en el cierre de su pase, arriesgó, y ganó la apuesta, con una novia en rojo pasión cuyo palabra de honor se recubrió con un velo de lunares a juego como claro homenaje a la faceta flamenca de esta veterana del sector.

Turno entonces para las hermanas Pol Núñez, quienes dividieron su presentación en dos partes: la primera, de fiesta, y una segunda, de carácter nupcial. Con el rojo como color dominante, junto al negro y plata, esta firma innovó con un prét-à-porter entre el que también hubo lugar para pantalones de talle alto y pata de elefante y remates con flores que, estampadas o como adornos suponen, junto a los mencionados minivestidos, otra de las constantes de temporada. 

No obstante, María del Mar y Delia, integrantes de este sello, regalaron las estampas más hermosas con sus modelos de inspiración romántica en tonalidades crudas ante los que, el paso por el altar, se vuelve más apetecible aún si cabe. Desde los delicados encajes al croché pasando por perforados florales con fondos azulados; desde los escotes en pico a los cuadrados con tirantes, redondos o cogidos al cuello;desde las largas colas a otras terminaciones más a ras del suelo, marcar la diferencia es fácil cuando se escoge a las profesionales adecuadas. Pol Núñez, sin duda, lo son.

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