Carlota, la princesa sin título ni corona

  • La hija de Carolina de Mónaco está a punto de cumplir 30 años y, aunque nunca llegará al trono, no hay quien la baje del pedestal en cuanto a belleza y estilo se refiere

Ha crecido correteando en los palacios de la familia Grimaldi y tiene tratamiento de princesa en las revistas del corazón, pero lo cierto es que Carlota Casiraghi está demasiado lejos del trono de Mónaco, tanto que ni siquiera tiene tratamiento de alteza en los actos oficiales. La hija de Carolina de Mónaco ocupa el octavo puesto en la línea de sucesión, por detrás de sus primos Jaime y Gabriela, su madre, su hermano Andrea, los dos hijos de éste y su hermano Pierre. Pero este es un tema que nunca le ha preocupado en exceso. Carlota tiene su propio trono, del que muy pocos se atreven a apearla. Es considerada una de las 'royal' con más estilo y belleza del mundo, dos cualidades que ha heredado de sus mayores, ya que tanto su madre como su abuela Gracia de Mónaco también marcaron un referente de belleza en su época.

Carlota crea tendencia haga lo que haga. Ha heredado la corona de estilo de su progenitora y cada uno de sus pasos son analizados al detalle y sirven de ejemplo a miles de jóvenes. Cuenta con el respaldo de las grandes firmas, como Chanel, cuyo director creativo, Karl Lagerfeld, muy amigo de su familia, llegó a compararla con Brigitte Bardot. La joven monegasca es imagen de Gucci, con la que colabora en el diseño de su línea hípica y ha servido de modelo publicitario en varias campañas. Pero a Carlota no le preocupa lo más mínimo ser el espejo en el que se miran otras jóvenes. Para ella es mucho más importante encontrar la felicidad, quizá por su gran pasión por la filosofía (es licenciada por la Sorbona de París). Por eso cada vez que puede deja a un lado lo políticamente correcto y, siguiendo la estela de su madre y su tía, se lanza a la búsqueda de la felicidad plena.

Es inconformista en el amor, como todas las mujeres Grimaldi y, en su larga lista de conquistas, acaba de añadir la del cineasta Lamberto Sanfelice, con el que ha comenzado a vivir una nueva vida, apartada de los lujos de palacio, en un exclusivo apartamento de 250 metros cuadrados en el barrio Parioli, en el centro de Roma. Carlota dejó al padre de su hijo, el actor Gad Elmaleh, porque la distancia terminó haciendo mella en la pareja, aunque el corazón de esta joven monegasca ha sido bastante inquieto desde la adolescencia y, en su larga lista de conquistas hay que añadir a Hubertus Herring-Frankensdorf, un austriaco con el que mantuvo una relación entre 2001 y 2003; Felix Winckler, hasta 2007, y Alex Dellal, su pareja hasta que conoció a Elmaleh y con el que parecía que llegaría al altar.

Ahora, cuando está a punto de cumplir los 30, Carlota inicia un nuevo capítulo de su vida, según dicen, más feliz que nunca.

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