Marilyn: El mito que no muere

  • De haber seguido con vida, Marilyn Monroe habría cumplido el lunes 83 años. Mientras, se prepara una subasta, a finales de junio, donde se venderán algunos objetos personales.

Norma Jeane Baker. Así fue bautizada, el 1 de junio de 1926 en Estados Unidos, la que, más tarde, se transformaría en uno de los mayores mitos de la gran pantalla: Marilyn Monroe. De padre desconocido, su infancia transcurrió en un orfanato del que, para salir, se vio obligada a contraer matrimonio con James E. Dougherty, irlandés que la convirtió en ama de casa con sólo 16 años.

Sin embargo, aquella aventura tan sólo duró un tiempo puesto que, en 1945, la esposa del empleado de una fábrica de aviones –alistado después en la marina-, decidió volcarse en su carrera como modelo, primero, y como intérprete, después. Conocida como “el sueño de los fotógrafos”, sería el jefe de reparto de la 20th Century Fox, Ben Lyon, quien la consagraría con un nombre creado como homenaje a una actriz llamada “Marilyn” y al apellido de soltera de su madre, “Monroe”.

A partir de ahí, la artista empezó a ascender peldaños profesionales que la llevaron a formar parte del elenco de Eva al desnudo, su primer papel reconocido por la crítica. Admirada por su belleza, Marilyn volvió a encontrar el amor en brazos de Joe DiMaggio, jugador de béisbol que le dio una cierta estabilidad sentimental y que le acompañó en un camino durante el que llegaron, aparte de infinidad de portadas de películas, guiones como Niágara, Los caballeros las prefieren rubias o Río sin retorno.

Más tarde se produciría el divorcio con el deportista y la posterior unión al dramaturgo Arthur Miller, junto al que vivió en secreto hasta que pudo hacer público su romance. Mientras, Norma Jeane no dejaba de acudir a clases que mejoraran su calidad como actriz, sobradamente demostrada en historias como Bus stop o El príncipe y la corista, en la que compartía cartel con Laurence Olivier. Embarazada de Miller, en 1957 sufre un aborto espontáneo que volvió a repetirse en 1958 durante el rodaje de Con faldas y a lo loco.

Fue el inicio del fin puesto que, la degeneración de Marilyn, no tardaría en producirse. Hospitalizada de urgencia durante diez días en 1960, a causa de sus tomas de altas dosis de alcohol y píldoras, Monroe se sobrepone en varias ocasiones a la muerte que, definitivamente, le sobrevino el 5 de agosto de 1962. Antes, la separación de Miller –y el sonado supuesto romance con el presidente John F. Kennedy-, terminaron de minar la débil salud mental de quien, habiéndolo tenido todo, careció de lo más importante: el amor.

Y es que, aunque muchos la admiraran, ella intentó ser reconocida, ante todo, por una hermosa personalidad de la que las cámaras supieron captar su bella esencia. Continuamente de actualidad, los próximos 26 y 27 de junio volverá a ser objeto de polémica cuando, la sala de subastas Julien´s, celebre una puja en la que podrán adquirirse objetos íntimos de la diva como un jersey naranja de la marca Pucci, con un precio de salida de 5.000 euros, su juego de tazas de café, valorado en 6.000 euros, o la famosa sombrilla –tasada en 15.000 euros- que Marilyn lució en la playa durante una sesión de fotos para André de Dies. Unos elementos rescatados por Gilbert Núñez, comprador de la casa que Monroe poseyó en California y que confirman la pasión que seguimos profesando hacia alguien consciente de que era posesión del público, según sus palabras, “no por mi físico, sino porque nunca antes había pertenecido a nadie”.

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