París vive su fiesta

  • Dior abre las puertas de su casa matriz en su desfile más íntimo mientras que otras como Schiaparelli o Ferretti rescatan el lujo Vetements pide paso en la Alta Costura

La Alta Costura llega a París con aires de cambio. Las grandes firmas han presentado sus propuestas para el próximo invierno con colecciones en las que hay sitio para casi todo.

El desfile que marcó la jornada de ayer fue el de Dior, que esta vez dejó a un lado los grandes escenarios para meterse de lleno en las entrañas de su casa matriz. Con una apuesta en blanco y negro con pequeños destellos metalizados, la Alta Costura de Dior rindió homenaje a su creador llevando su pasarela al edificio de la Avenue Montaigne donde el propio Christian Dior dio a conocer sus primeros diseños. Fue una apuesta sobria que buceaba en los patrones clásicos de los años 50, sin ostentaciones, y en la que todo el peso de la colección recayó sobre los pequeños detalles. Éste podría ser el último desfile de Serge Ruffeux y Lucie Meier, los miembros del equipo de Raf Simons que tomaron las riendas de la Maison tras la salida de éste, ya que todo apunta a que mañana, tras el desfile de Valentino, se confirme el fichaje de María Grazia Chiuri al frente de esta casa.

Frente al clasicismo de Dior, los patrones de la Alta Costura en 3D de Iris van Herpen. La diseñadora alemana consiguió un sitio desacado en la pasarela parisina mostrando diseños con texturas imposibles como el hierro o el cristal. Destacó, sobre todo, un minivestido en el que el tejido parecía estar hecho de burbujas, con falda tutú y ajustado en la cintura.

También en el lado opuesto a Dior se encontraban otras grandes de la moda, como Schiaparelli o Alberta Ferreti, ambas con una línea mucho más llamativa y excéntrica. En el caso de Schiaparelli, su colección apostó por los diseños asimétricos realizados con los tejidos más característicos de la alta costura, desde la seda al lamé pasando por el terciopelo. Su director creativo hizo un guiño a la fundadora de la marca y sorprendió con los diseños inspirados en una de sus colecciones más aplaudidas, Circus, que revolucionó la pasarela a finales de los años 30. Siluetas muy marcadas y hombros rectos pero muy femeninos se daban la mano con drapeados y transparencias y con telas estampadas en las que tenían cabida desde los arlequines circenses hasta los brocados de inspiración asiática.

También Ferretti despuntó con una colección muy femenina y sensual en la que las transparencias y los flecos se convertían en los verdaderos protagonistas.

Por su parte, la propuesta de Atelier Versace para la temporada otoño-invierno del próximo año mostró una figura muy femenina, inspirada en los patrones de los 90, donde todo el protagonismo recayó sobre los hombros, el escote y la cintura. En cuanto a los tonos, apostó fundamentalmente por los colores pastel, aunque dejó protagonismo también al rojo y al negro.

Mucho menos femenina fue, en cambio, la silueta que presentó Vetements en París. La firma de Gvasalia llegó como invitada a la pasarela de Alta Costura (aunque no cumple con los exigentes requisitos que exige ésta) y lo hizo con aires revolucionarios, pidiendo sitio a lo cotidiano, al 'feismo' que la caracteriza, y rechazando el triunfo de los estándares clásicos. Lo más llamativo de su propuesta fueron, sin lugar a dudas, sus botas de mosquetero XXXL y sus trajes de sastre oversize.

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