"Antes que nada somos amigos y cómplices"

  • Mano a mano con su esposa, Manuel Díaz 'El Cordobés' y Virginia Troconis son padrinos de un aniversario tan dulce como el de la marca de galletas que promocionan.

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Forman eso que se conoce como la pareja perfecta pues tanto uno como otrose deshacen en piropos hacia el contrario cada vez que tienen oportunidad. Así pudimos comprobarlo en el 130 aniversario de Fontaneda marca que, para celebrar una fecha tan especial, recreó esta semana un campo natural de trigo de 450 metros cuadrados con una caja gigante de galletas. Una buena oportunidad para poder charlar con tranquilidad con Manuel Díaz El Cordobés y Virginia Troconis, que en febrero celebraron siete años de feliz matrimonio de los que como ellos mismos dicen no puden hacer mejor balance.

-Manuel, ¿qué ha supuesto Virginia en su vida?

-Pues estabilidad, comprensión… Es una persona muy positiva. Yo tengo fuerza pero, en el fondo, soy muy débil. Cuando me vengo abajo, ella me saca a flote.

-¿Y al contrario?

-(Virginia) Es complicado de explicar… Siendo mayor, soy la que está ahí, pues su profesión tiene momentos difíciles. Me adapto a lo que hay y, con cualquier cosa, me conformo.

-¿Le ha pedido alguna vez que deje los ruedos?

-(V) No. Quisiera que el día que él deseara retirarse, lo hiciera porque estuviera convencido. Ha conseguido mucho saliendo de la nada y yo le apoyaré en la decisión que tome.

-(M) Ningún torero se va nunca del todo. La crueldad de este mundo es que es él el que te aparta. Supone un ciclo de la vida y hay que ser listo para salir cuando te llegue.

-¿Es la familia lo que más pesa a la hora de tomar estas decisiones?

-(M) Sin duda. De hecho es lo que más trabajo me cuesta: separarme de ellos. En verano los veo poco. Agosto y septiembre son dos meses duros. Lo que pasa es que me siento muy feliz en los ruedos y eso se transmite.

-¿Ejerce de padrazo?

-(M) Adoro estar con los niños y paso mucho tiempo a su lado. Por la mañana, por ejemplo, nos levantamos a las siete de la mañana y tomamos juntos el desayuno. Yo era de los que me bebía solo un café y, desde que me casé, comemos pan, frutas y, por supuesto, galletas. Somos muy familiares. Nos encanta el hogar, la comodidad… Virginia lo tiene todo muy bien organizado.

-Sólo tiene palabras de adoración hacia su esposa pero algún defectillo tendrá, ¿no?

-(M) Quizás es un poco despistadilla… (risas). La pobre quiere llevar demasiado para adelante. Es la matriarca de mi casa. Su papel no lo valoramos lo suficiente, pero ahí está ella. Es madre, compañera…

-Y un personaje cada vez más popular. Virginia, ¿no se plantea algún proyecto que la termine de lanzar a la fama?

-(V) (Risas) Mira, la televisión no me llama. Le tengo respeto aunque nunca puedes decir nunca. Le doy gracias a Dios por poder cuidar de mis hijos sin tenerme que implicar en nada concreto. Ya veremos lo que sucede de aquí a un tiempo…

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