"Ningún artista vive de una sola canción 20 años de carrera"

  • La catalana ha puesto ritmo a 'Cazamariposas' con un tema estival de lo más pegadizo y bailable

Pionera de la música dance en España cuando todo se hacía en inglés. Se defiende de las críticas de quien dice que vive de una sola canción como tiene que hacerlo: trabajando, y así lleva veinte años. Rebeca, actual colaboradora del programa Cazamariposas, al que ha puesto sintonía este verano con la canción Sientes mariposas, iba al colegio bailando y con 15 años ya se subía a la tarima más alta de la discoteca juvenil. "Aún sigo siendo Campanilla", dice la catalana, "sueño con ser feliz, nunca voy a ser millonaria pero encima del escenario no me falta de nada".

-En pocas horas 'Sientes mariposas' ya estaba en lo más alto de iTunes, ¿se lo esperaba?

-Estamos flipando, ten en cuenta que estamos luchando en los primeros puestos con titanes internacionales .

-¿En qué se ha inspirado para escribir esta canción?

-No quería caer en la obviedad de citar a la prensa rosa o el corazón. Quería hacer algo fresco, que tuviera que ver con Cazamariposas, que fusionara lo que es una historia de amor y el sentir mariposas, con el 'tengo algo que contarte', que de eso se trata el programa de contar cosas.

-Sentir mariposas es algo muy del verano...

-Claaaaro, esos amores en la playa, de largas noches en las que le dices a tus padres que vas a dormir en casa de una amiga... Sí, sí.

-¿Era de amores de verano?

-Sí, siempre he sido muy pava y muy enamoradiza.

-Se autodefine como una persona algo friki por momentos, ¿por qué es bueno ser friki en esta vida?

-Por ejemplo, en Sientes Mariposas más frikis no hemos podido ser pero la realidad es que buscamos esa cotidianidad, ese divertirte entre amigos sin pensar en nada más, pero eso no está reñido con que a la hora de trabajar seamos súper profesionales. Hay momentos para todo. Me encanta trabajar en Cazamariposas porque me deja enseñar todas mis facetas, empecé muy tímidamente y me he convertido en un monstruo televisivo (risas).

-En escena es pura energía pero ¿qué pasa cuando se apagan los focos?

-Pues igual que lo que se ve en la tele, soy siempre yo, soy muy real. Quizá nunca he sacado en televisión el mal genio que gasto en casa. Cada vez que pongo un pie en la calle mi misión es transmitir positividad y alegría, dejo para mi intimidad los problemas y los temas más delicados.

-De cara al verano, ¿cuáles son sus aficiones?

-Me encanta el mar, las cenas con los amigos y, sobre todo, viajar. Me encanta conocer rincones de España.

-¿Cómo definiría el momento profesional que está atravesando?

-Muy bueno, estoy recogiendo los frutos de todas esas cosas que he hecho a lo largo de los años y que a veces no se ha valorado. La gente se está interesando en leer mi Wikipedia y ver lo que he hecho durante 20 años de carrera. Se están dando cuenta de que no soy solo la de Duro de pelar, a la que tengo mucho que agradecer porque se vendieron más de un millón de copias en todo el mundo. No se vive de una sola canción, quiero dejarlo claro. Una cosa es que se consiga un gran éxito y eso te acompañe toda tu carrera, pero si la artista no sigue trabajando y empeñada en seguir adelante pues no estaría aquí. Evidentemente no soy Madonna, pero quien me sigue sabe que soy una tía muy trabajadora.

-¿Cuál es su mayor fuerte para ser tan querida y admirada por el público gay?

-Pues no lo sé, es un público con muy buen gusto (risas). En realidad soy muy gay, desde pequeña siempre admiré a mi primo que era transformista, y hoy amo a este público. No me pidas recato, pídeme plumas y pestañas postizas, pídeme el mundo de arcoiris.

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