"Me gusta que me digan que transmito paz"

  • La cantante Diana Navarro comienza su gira estival que le llevará a actuar por diversos escenarios españoles y europeos.

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Poco se había escuchado sobre la malagueña Diana Navarro, más allá de su tierra, antes de 2005, fecha de publicación de su disco, 'No te olvides de mí', y momento a partir del cual -gracias a temas como Sola, la cantante se convirtió en una presencia habitual en los medios de comunicación gracias al talento de una voz única. Después, 24 rosas y Camino verde terminaron de consolidar a esta intérprete que, inmersa ya en su gira estival, tiene grandes en proyectos en cartera, dentro y fuera de España, que  ha querido compartir con nuestros lectores.

-¿Cuáles son esos planes que le aguardan próximamente?

-Pues mira, para empezar continuar esta gira, Colección 2005-2009, con la que estaré hasta diciembre y, a la vez, seguir preparando el que será mi cuarto disco que, en principio, publicaré a finales de 2011 o principios de 2012. Aparte, quiero estudiar interpretación durante este año.

-¿Hay prisas para algo en la carrera de Diana Navarro?

-No. Tengo inquietudes por aprender y por llegar a más personas pero hace tiempo que entendí que, las prisas, no son buenas. Prefiero prepararlo todo con amor y paciencia. El público merece buenos resultados y, por esa misma razón, no saco los álbumes muy seguidos.

-¿De qué depende, usted que ha conocido los dos lados, el éxito?

-De muchas cosas. Se dice que, un uno por ciento va en función de la suerte y, un 99, del trabajo. Si lo haces con constancia, respeto y humildad, tienes un alto porcentaje ganado. Luego, en mi caso, fue esencial encontrar a alguien como Manuel Illán. Sin él, sería diferente. Cambió mi destino… Yo cantaba copla clásica, estaba más endurecida, y, con sus consejos, nació ese 'concepto' que es Diana Navarro.

-¿Es muy distinta fuera y dentro del escenario?

-Verás, soy la misma en un lado y en otro aunque tengo matices. En la intimidad soy muy nerviosa y muy payasa. Me encanta hacer reír a los demás, visto diferente y apenas me maquillo. Por eso, cuando se encuentran conmigo cara a cara, me dicen: "¡Creía que eras más alta!" o "¡Eres más joven!" (risas). Sea como sea, a las personas no las conoces hasta que no convives con ellas.

-¿Qué piropos, de los que le regala su público, le hacen más ilusión?

-Pues me gusta que me digan que transmito paz o que les acompaño, que se sienten bien con mi forma de ser. La gente me mira con mucha esperanza.

-Mañana la escucharemos en Sevilla… ¿Cómo son sus días de actuación?

-Pues mira, me acerco al teatro en cuestión para dar una vuelta y, después, almuerzo y me echo un ratito la siesta. Cuando me levanto comienzo la sesión de maquillaje y peluquería y caliento en profundidad para no hacerme daño en la garganta. La hora de antes de empezar es una concentración absoluta. Ahí no atiendo a nadie porque prefiero concentrar toda mi energía en el espectáculo. Eso sí, al finalizar, no tengo inconveniente en saludar a quien sea necesario. Acabo agotada pero no me importa…

-¿Nunca se le ha olvidado una letra?

-Sí… (risas). Eso me pasa, sobre todo, al aire libre porque hay quien, por ejemplo, lleva carteles y te despista… Me acuerdo de uno de un señor que ponía: "Fírmale un autógrafo a mi hija" (risas). Fue muy gracioso…

-Y lo de presentarse en el Lope de Vega, ¿le pone más nerviosa que de costumbre?

-Me pone más feliz que de costumbre. Los nervios vienen de la responsabilidad pero me apetecía venir a Sevilla. Es una ciudad que me ha dado muchas satisfacciones y a la que tengo muchas ganas de cantar…

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